Ver otras Preguntas y Respuestas sobre la salud de las personas mayores
[Índice de preguntas y respuestas sobre cuidadores ]
- ¿Qué consecuencias puede tener el cuidado
en la vida diaria del cuidador?
- Cambios en las relaciones familiares
- ¿Cuáles pueden ser
algunos de los conflictos frecuentes pueden tener lugar en la familia como
consecuencia del cuidado?
- Cambios en el trabajo y en su situación
económica
- Cambios en su tiempo libre
- Cambios en su salud
- Cambios en su estado de ánimo
- ¿Qué consecuencias
puede tener sobre el estado de ánimo?
- La satisfacción de cuidar
- ¿Qué intervenciones se
pueden aplicar en los cuidadores para disminuir las consecuencias negativas?
La vida de aquellas personas que atienden a una persona mayor dependiente puede verse afectada de muchas maneras. En estas páginas se describen algunas de las consecuencias que experimentan los cuidadores y se incluyen algunos ejemplos en palabras de algunos de ellos. A aquellos cuya tarea como cuidador acabe de comenzar puede resultar interesante conocer qué les sucede a otros cuidadores. Para evitar esas consecuencias o para paliarlas puede acudirse a la siguiente página: cuidado del cuidador y cómo cuidarse. A los profesionales en contacto con cuidadores también puede interesarles profundizar en los cambios que suelen sufrir estas personas como consecuencia del cuidado.
Algunas de estas consecuencias son:
Además es frecuente que las personas que cuidan a una persona mayor dependiente experimenten cambios en las siguientes áreas:
Uno de los cambios que los cuidadores manifiestan de forma más clara respecto a su situación se refiere a las relaciones familiares. En efecto, pueden aparecer conflictos familiares por el desacuerdo entre la persona que cuida y otros familiares en relación con el comportamiento, decisiones y actitudes de unos u otros hacia la persona mayor o por la forma en que se proporcionan los cuidados.
"Un hermano de ella dejó de hablarnos por llevarla a aquella residencia. Aquello fue horrible, nos llevamos muchos disgustos."
A veces el malestar con otros miembros de la familia es debido a los sentimientos del cuidador principal acerca de que el resto de la familia no es capaz de apreciar el esfuerzo que realiza.
"Mi hermana se ha desentendido bastante. Tengo un hermano y una hermana pero no quieren saber nada: cuando mi madre salió del hospital dieron la callada por respuesta".
Otro cambio típico es la inversión de "papeles", ya que, por ejemplo, la hija se convierte en cuidadora de su madre variando así la dirección en la que se produce el cuidado habitual de padres e hijos. Este cambio de papeles requiere una nueva mentalidad respecto al tipo de relación que existía anteriormente entre padres e hijo y exige al cuidador, en definitiva, un esfuerzo de adaptación. Especialmente intenso es el cambio en la relación entre quien cuida y la persona cuidada cuando ésta última padece demencia en una fase media o avanzada.
Es frecuente que la persona mayor dependiente se vaya a vivir con el cuidador principal y su familia. Este cambio puede ser también una fuente de conflictos puesto que el resto de la familia también se ve afectada por la nueva situación, no siempre deseada. El cuidado de la persona mayor dependiente implica muchas tareas, tiempo y dedicación. Un tiempo y una dedicación que en ocasiones la pareja o los hijos echan de menos para ellos.
"Yo, al ser hija única, me han tenido siempre muy acaparada, lo que quieren es que estén ellos antes que mi marido, que los padres son lo primero. Mi marido parece un viudo, no puedo ir nunca con él a parte alguna".
"Cuando la abuela se puso enferma, pues fíjate que plan. Si teníamos entonces un crío, claro, pensábamos mi marido y yo, pues si ahora tenemos un crío... con mi suegra que hay que hacerle de todo, ¿sabes?. Mi marido ha echado de menos tener un hijo más... y yo también, a mí no me gustaba tener un solo hijo, pero ahora ya... ya tenía que haberlo tenido antes".
Para muchos cuidadores es conflictivo mantener un trabajo a la vez que se realizan la tarea de cuidado. En algunas ocasiones tienen la sensación de abandonar a la persona mayor para ir al trabajo y en otras la de estar incumpliendo con el trabajo. De hecho en España, el 50% de los cuidadores no pueden plantearse trabajar, han abandonado su trabajo o han reducido su jornada laboral. También son frecuentes las dificultades económicas, ya sea porque disminuyen los ingresos (disminución de la dedicación laboral) o porque aumentan los gastos derivados del cuidado del anciano.
"Mi madre cobra cincuenta y siete mil pesetas este año, pagamos de piso sesenta y cinco, más la luz y el agua aparte, claro, teléfono no tengo... y me han denegado la ayuda porque mi madre vive conmigo. ¿Y qué hago?, ¿la tiro en la calle?".
"Hombre, claro que he perdido estatus, de eso no cabe ninguna duda. Pero, bueno, cuando se produce una situación de éstas lo tienes que aceptar".
Cuidar a una persona mayor dependiente exige mucho tiempo y dedicación. Una parte sustancial del tiempo que antes se dedicaba al ocio, a los amigos, hay que dedicarlo ahora a afrontar esta tarea. Es frecuente que el familiar cuidador perciba que no tiene tiempo para su ocio. Incluso es posible que no se dedique ese tiempo a sí mismo por los sentimientos de culpa que le produce pensar que si dedica tiempo a sí mismo está abandonando su responsabilidad. La reducción de actividades en general y, sobre todo, de las actividades sociales es muy frecuente y está muy relacionada con sentimientos de tristeza y de aislamiento.
"No me relaciono con nadie, con nadie. Me tiene atrapada, me tiene atrapada".
"Muchas veces digo: 'Ves, si no fuera por esta mujer, pues ahora iba yo a ayudaros al campo... o ir con mi marido a la feria de Valladolid. O sea, que nos quita mucho".
"... es una atadura de pies y manos... Dos años ya cogida como una máquina desde las siete de la mañana que me levanto, dan las doce(...)".
"Tengo que agradecer mucho a un cuñado, que es el que me viene a sacar por las tardes: 'Vamos a dar un paseo'. Porque aquí se ha pasado un mes o mes y medio que el trayecto más largo que he hecho ha sido bajar la basura, de aquí abajo".
Algo muy frecuente en los cuidadores es el cansancio físico, la fatiga, el riesgo de aparición de enfermedades y la sensación de que su salud ha empeorado desde que cuidan de su familiar. De hecho no es una 'sensación', sino que cuando se comparan a personas que cuidan, con personas sin esa responsabilidad, los cuidadores tienen una peor salud. En otros estudios se encuentra también que las personas que cuidan visitan más al médico y tardan más en recuperarse de las enfermedades.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que la edad media de los cuidadores principales es de 52 años y que un 20 % son mayores de 65 años. Por tanto, es muy probable que en ellos estén comenzando algunos de los cambios que conlleva el envejecimiento como disminución de la fuerza muscular, cambios en algunas estructuras que permiten el movimiento, etc. Teniendo en cuenta, además, que el hecho de que están sometidos a un esfuerzo físico mayor que cualquier otra persona a esa edad, no es sorprendente que algunos de esos cambios se aceleren o que aparezcan precozmente.
"De tirar con el peso de esta mujer....., porque es un cuerpo muerto ya. Cuando yo cojo a esta mujer hay veces que me dan unos chasquidos en las caderas... Yo sola con ella ya no puedo. Tengo una artrosis en la rodilla que estoy fatal".
"Yo estoy ya que no puedo tirar más, porque tengo unos dolores en las rodillas que mi hija me ha tenido que comprar una hamaca, porque no puedo estar sentada ni en las sillas porque me duele".
"A mí lo que me faltan son fuerzas físicas, estoy agotada porque es de todo: comprar, barrer, fregar... yo sola".
Se sabe que la experiencia de cuidar de otra persona experimentar a muchos cuidadores sentimientos positivos. El simple hecho de que la persona a la que cuida y a la que quiere se encuentre bien puede hacerle experimentar esos sentimientos. La persona a la que se cuida puede mostrarle su agradecimiento y eso le hace sentir bien. Hay quien cree que ofrecer estos cuidados es una obligación moral y cumplir con ello le hace sentirse satisfecho.
La experiencia de cuidar, día a día, a una persona mayor dependiente muy frecuentemente también puede tener consecuencias psicológicas negativas:
"Me siento muchas veces deprimida. Hay días que me acuesto y digo: 'Ay, madre mía, pero cuándo me va a cambiar a mí la suerte, porque con lo que tengo aquí y yo sola... y sí me pasa algo, con lo que tengo en casa', y empiezo a pensar y me pongo la moral por los suelos, esa es la verdad".
"No dormir por la noche produce más nerviosismo que otra cosa, porque es que te pones de un estado de nervios que... estás de mal humor"
"Estoy de los nervios. Me he jubilado por eso. Me he "aviejado" el doble en cuatro días: tengo un sufrimiento, una intranquilidad...".
"El sacerdote muchas veces me dice: " no te sientas tan mal, eres humana. Pero ¿por qué te vas a sentir mal si haces más de los que puedes?".
Cuidar a una persona mayor puede ser, a pesar de las dificultades y la "dureza" de la situación, una experiencia muy satisfactoria para el cuidador. Ocurre así cuando supone luchar por alguien a quien se quiere, a quien se desea expresar cariño e interés. También, a veces los cuidadores descubren que poseen unas cualidades que hasta entonces no conocían y no son pocos los cuidadores que manifiestan haber "evolucionado" como personas a través de las situaciones asociadas al cuidado.
"Esto es una evolución y cada día aprendes algo más, porque la experiencia es la madre de la ciencia y enseña más la necesidad que la universidad"
"Cuando ya estás agotada te queda el cariño. Ella no quiere más que estar conmigo. Y yo con ella..., la verdad, nos hacemos compañía".
"Si ayudaba a otros, ¿cómo no iba a ayudar a mi madre?. Mi madre es mi madre. A mi madre la llevo dentro..."