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5.1. ¿Qué puede hacer un cuidador para cuidar mejor de sí mismo?
5.2.. ¿Cuidar de sí mismo mejora el cuidado de una persona mayor?
5.3. ¿Qué señales pueden ser consideradas señales de alerta?
5.4. ¿Cómo actuar ante las señales de alerta?
a. Primer paso para conseguir ayuda: ¡pedirla!
b. ¿Por qué muchos cuidadores no piden ayuda a sus familiares y amigos
a. ¿Qué pueden hacer los cuidadores en estos casos?
b. Recomendaciones paso a paso para pedir ayuda
d. Pedir ayuda a servicios e instituciones
5.6.¿Cómo solicitar ayuda profesional?
a. Antes de la consulta con el/la profesional
c. Si el profesional no ha comprendido o no se hace eco de su necesidad
5.7. .Poner límites al cuidado
5.1. ¿Qué puede hacer un cuidador para cuidar mejor de sí mismo?a. ¿Cuándo poner límites al cuidado?
b. ¿Cómo detectar que es necesario poner límites al cuidado?
a. Darse cuenta de que es necesario cambiar
El punto de partida del proceso de aprender a cuidar de uno mismo es, justamente, "tomar conciencia" de la necesidad de cuidarse más. Pero, ¿cuáles son las razones que tiene un cuidador para cuidar más de sí mismo? Muchas de las personas que tienen la experiencia de cuidar a un familiar suelen aludir a dos tipos de motivos por los que han decidido cuidarse más a sí mismos: cuidarse para cuidar mejor y cuidarse para mantener la propia salud y bienestar.
Un primer paso en el proceso de aprender a cuidar mejor de uno mismo es precisamente pararse a pensar hasta qué punto puede ser necesario cuidarse más y mejor. Es preciso analizar y darse cuenta de qué necesitan para cuidar mejor de sí mismos y "ponerse manos a la obra" en el proceso de mejorar su calidad de vida y su destreza como "cuidadores de sí mismos".
La labor a la que se entregan diariamente los cuidadores, si bien puede llevar asociadas consecuencias positivas de diferentes tipos, como la satisfacción de prestar ayuda a alguien que la necesita, conlleva, frecuentemente, tensiones, frustraciones y dificultades en los distintos ámbitos de la vida.
Para hacer frente al exceso de trabajo que supone cuidar a un familiar y afrontar de forma exitosa dicha tarea, los cuidadores deben recordar que forman una parte esencial del cuidado: ellos son el motor del cuidado, y, por tanto, deben atender también sus propias necesidades y cuidar de sí mismos.
Muchos cuidadores se sienten culpables al atender sus propias necesidades porque piensan que están actuando de un modo egoísta, al ocuparse de sí mismos cuando hay una persona cercana en condiciones mucho más desfavorables que ellos y que necesita de su ayuda para seguir viviendo. No se dan cuenta de que cuidándose a sí mismos están cuidando mejor a su familiar: los cuidadores con sus necesidades de descanso, ocio, apoyo emocional, etc. satisfechas podrán disponer de más energía y movilizar mucho más y mejor sus recursos físicos y psicológicos en el cuidado del familiar mayor. Si los cuidadores no cuidan de sí mismos, tendrán más posibilidades de enfermar o, al menos, de ver mermadas sus energías físicas y mentales. Y, si esto ocurre, ¿quién cuidará de su familiar dependiente en su lugar? o ¿cómo repercutirán esa debilidad, ese agotamiento, esa falta de descanso en el cuidado de su familiar?
5.2. ¿Cuidar de sí mismo mejora el cuidado de una persona mayor?
Del grado en que los cuidadores cuiden de sí mismos y concedan tiempo y atención suficiente a sus necesidades personales dependerá el éxito de los cuidados de la persona mayor.
Los cuidadores que afrontan el cuidado con más éxito son aquellos que se paran a reflexionar hasta qué punto puede ser necesario cuidarse más y aceptan el hecho de que el cuidado de sí mismos es una dedicación tan digna y que requiere el mismo esfuerzo que el cuidado diario de su familiar de edad avanzada.
Pero si la única razón para cuidar de uno mismo es mejorar el cuidado que se presta a los familiares entonces el cuidado de uno mismo será esporádico, inestable e ineficaz a la larga.
Los cuidadores necesitan aprender a respetarse a sí mismos de manera que lleguen a ver su propia vida tan digna como la de la persona a la que cuida y merecedora de los mejores cuidados posibles.
a. Cuidarse para mantener la propia salud y bienestar
Cuidar a una persona supone un exceso de trabajo y, como consecuencia, no suele encontrarse tiempo suficiente para atender las propias necesidades. Muchos cuidadores se enfrentan a la situación de cuidado relegando su vida personal a un segundo plano. Se olvidan de sí mismos, pero el hecho es que ellos siguen siendo las mismas personas que antes y siguen teniendo, por tanto, las mismas necesidades. El tener que cuidar a un familiar cercano no significa que la persona cuidadora se convierta en un ser que está por encima de las necesidades humanas básicas y que puede pasar por la vida sin atenderlas ni satisfacerlas. Los cuidadores deben llegar a reconocerse a sí mismos que su vida es igualmente digna y tan merecedora de cuidado y atención como lo es la de su familiar.
La siguiente reflexión pertenece a una mujer que ha llegado a darse cuenta de la necesidad de cuidarse y su derecho a ello:
"Tienes que reconocer que tú eres valiosa. Durante mucho tiempo, sin embargo, no fui capaz de admitirlo, y no pude atender mis necesidades por la sencilla razón de que no me consideraba valiosa, a pesar de que había trabajado duramente y durante mucho tiempo para ver satisfechas las necesidades de mi marido. Era como si asumiese que mi marido se merecía el mejor cuidado posible, pero yo no. No se exactamente cómo se produjo el cambio. Algo dentro de ti se tiene que transformar, tiene que cambiar para que te des cuenta de lo que vales, de que vales mucho. Es difícil de explicar. Quizá el empezar a tomarme respiros de vez en cuando tuvo algo que ver con ello. O quizá fue también el hablar con otros cuidadores. No sé. El caso es que ahora sé que me merezco cuidarme mejor"
Cuando los cuidadores se exigen demasiado a sí mismos y se olvidan de sus necesidades personales, su propio organismo tiene "mecanismos de alarma" que le indican que está demasiado cansado o superado por alguna situación y que es el momento de empezar a cuidarse mejor.
Los cuidadores que deciden cuidar de sí mismos han aprendido a escuchar estas señales de alarma y a tomarlas como indicadores de que deben prestarse más atención. Esto es lo que hace, por ejemplo, un cuidador cuando piensa:
"Cuando me duele la cabeza de esta manera, sé que es el momento para tomarme un respiro y pensar sobre cómo recuperarme".
5.3. ¿Qué señales pueden ser consideradas señales de alerta?
5.4. ¿Cómo actuar ante las señales de alerta
Muchos cuidadores han comprobado a partir de su experiencia que pedir ayuda a familiares y amigos contribuye enormemente a hacer más agradable el cuidado y extraer más consecuencias positivas del mismo, ya que supone compartir con otras personas las responsabilidades y tensiones asociadas a la situación de cuidado. Pedir ayuda en la tarea del cuidado del familiar mayor siempre es importante, aunque no siempre es fácil. La mayoría de los cuidadores que cuentan con la ayuda de los demás han tenido que "ganársela". Pero, ¿cómo se gana la ayuda de los demás?
a. Primer paso para conseguir ayuda: ¡pedirla!
Los cuidadores no deben pretender hacer frente a las responsabilidades del cuidado ellos solos, pero tampoco han de suponer que toda la gente de su alrededor les va ayudar de forma natural. Si un cuidador no pide ayuda, es probable que no la consiga.
Sin embargo, la mayoría de los cuidadores se encuentran con obstáculos que les dificultan la tarea de pedir ayuda. Entre esos "obstáculos" se encuentran, ocupando un lugar prominente, una serie de creencias o consideraciones que tienen los cuidadores hacia el hecho de pedir ayuda a otras personas. Estas creencias o consideraciones constituyen las razones principales de que muchos cuidadores no pidan a otras personas la ayuda que necesitan.
b. ¿Por qué muchos cuidadores no piden ayuda a sus familiares y amigos?
- Porque consideran que es algo que debería salir de ellos: "¿Qué les pida ayuda? Yo no tengo que pedir nada... Estaría bueno ¡Pero si es su obligación!".
- Porque no quieren implicar a nadie en el cuidado de su familiar: "Amigos tenemos, pero yo no pido un favor a nadie a no ser que sea por algo grave".
- Porque consideran, por distintas razones, que la responsabilidad de los cuidados principales debe ser exclusivamente suya. Los cuidadores que piensan así consideran que es natural que todo el peso del cuidado recaiga sobre ellos: "A mi hermano no le puedes pedir nada porque está casado y tiene seis hijos y su mujer también trabaja. (...) Ha colaborado siempre en lo económico, de otra forma no puede. (...) Es distinto que sea el hijo o la hija quien cuide a su madre. Yo a mi madre no la concibo en casa de mi hermano, vamos, de ninguna manera. Las madres donde las hijas sí, pero donde los hijos...".
- Porque consideran que las demás personas están muy ocupadas con sus propias vidas y no quieren molestarles o interferir en ellas: "Yo no más. Me han dicho algunas personas que le deje con mis hijas, pero las pobres bastante tienen con sus vidas. No, ellas no me pueden ayudar (...) están trabajando todo el día, y luego tienen a sus propios hijos. ¡Como para pedirles que cuiden también de su padre!".
- Porque consideran que es un signo de debilidad, que ellos deberían poder enfrentar la situación por sí mismos.
- Porque en alguna ocasión lo intentaron y no obtuvieron buenos resultados.
- Porque piensan que nadie va a cuidar a su familiar tan bien como ellos, lo cual, probablemente, sea cierto, ya que ellos conocen bien a sus familiares y el tiempo que les han dedicado les ha enseñado a hacerlo cada día mejor.
Sean cuáles sean las dificultades que los cuidadores encuentran a la hora de pedir ayuda en la tarea de cuidar a su familiar dependiente, es recomendable que, como primer paso para conseguir la ayuda, reflexionen sobre una serie de puntos importantes:
c.¿Qué debe tener en cuenta un cuidador al pedir ayuda?
Puede ocurrir que algunos cuidadores hayan pedido ayuda a familiares y amigos sin obtener la respuesta deseada por parte de éstos. Esto puede suceder porque la ayuda no se haya pedido de forma adecuada: exigir la ayuda o pedirla con agresividad, como si fuera algo que "debe ser así" no son estrategias recomendables para conseguir el apoyo y la colaboración de familiares y amigos.
No todas las formas de pedir ayuda son igualmente eficaces. Los cuidadores que consiguen más colaboración por parte de familiares y amigos son los que piden ayuda de forma adecuada y eficaz.
Algunas personas evitan, a menudo, hacer peticiones (pedir un favor, pedir algo prestado, etc.) a los demás que, sin embargo, son perfectamente razonables y justas. Cuando las hacen, parecen disculparse o esperar que sean rechazadas. Por el contrario, hay personas agresivas que pueden comportarse de modo exigente, coercitivo y hostil al hacer una petición.
En algunas ocasiones, es posible que, a pesar de todos los esfuerzos que hagan los cuidadores para pedir ayuda, algunas personas de la familia sigan sin estar dispuestas a colaborar o directamente se nieguen a ello.
Aunque no es fácil mantener el ánimo en esas circunstancias, algo que puede ayudar a los cuidadores a aceptar esta situación y sentirse mejor es pensar que estas personas pueden tener sus razones para actuar así, aunque los cuidadores las desconozcan. Algunas de estas razones pueden ser:
a. ¿Qué pueden hacer los cuidadores en estos casos?
Una buena estrategia para obtener ayuda por parte de los familiares es la organización de reuniones familiares con el objetivo de distribuir las responsabilidades del cuidado entre los miembros de la familia.
Otras soluciones que pueden buscar los cuidadores para conseguir la ayuda de alguien que, en principio, se niega a prestarla, es:
Estas actuaciones hacen más probable que consigan ayuda e incluso que se vean positivamente sorprendidos.
b. Recomendaciones para pedir ayuda.
... puede provocar una respuesta similar a: "Yo también estoy harto de que vengas siempre con lo mismo. Nosotros también hacemos nuestra parte. Si tan harta estás, ya sabes lo que hay"
... puede provocar una respuesta similar a: "La verdad es que me gustaría ayudarte pero estoy muy ocupado estos días. Ya te llamaré cuando pueda".
d. Pedir ayuda a servicios, instituciones y asociaciones
Aunque los familiares y amigos pueden proporcionar a los cuidadores una ayuda fundamental y enormemente valiosa, en ocasiones esto no es suficiente y resulta necesario otro tipo de soluciones, en concreto, recurrir a servicios, instituciones o asociaciones de ayuda para el cuidado de las personas mayores. En estas entidades los cuidadores podrán encontrar ayuda altamente valiosa como puede ser información sobre los distintos recursos de ayuda a las personas mayores, gestión del acceso a los mismos, orientaciones sobre el cuidado de una persona mayor dependiente, etc.
e. Entrar en contacto con organizaciones y asociaciones:
Las asociaciones para familiares pueden ser de gran ayuda para los cuidadores. Existen en muchas ciudades y actúan como entidades de apoyo para las personas que cuidan a familiares, ofreciéndoles información sobre enfermedades, sugerencias prácticas sobre los problemas que plantea el cuidado, consejos acerca de cómo afrontar el estrés, apoyo emocional, etc. Los cuidadores pueden consultar a los trabajadores Sociales de los Servicios Sociales más próximo a su casa para averiguar si existe alguna asociación en su ciudad.
Cuando se les pregunta, algunos cuidadores afirman que es posible aprender algo más sobre cómo cuidar a su familiar, por ejemplo, asistiendo a grupos para familiares o sesiones informativas sobre el cuidado de las personas mayores dependientes. También pueden consultar libros y guías en las que pueden encontrar orientaciones sobre cómo actuar ante determinados problemas que plantea el cuidado de personas mayores.
Médicos, psicólogos, trabajadores sociales, personal de enfermería, etc., son profesionales que pueden ayudar a los cuidadores a resolver situaciones difíciles. Por eso, es aconsejable recurrir a ellos cuando se detecten las "señales de alerta", o bien cuando la situación supera al cuidador o cuando éste no sabe cómo resolver un problema concreto. Es importante no esperar a que la situación sea desesperada para recurrir a un profesional, sino hacerlo antes de que esto llegue a ocurrir.
Para conseguir la máxima eficacia en la solicitud de ayuda es conveniente ser capaz de transmitir claramente cuál es el problema o la necesidad que se tiene.
5.6. ¿Cómo solicitar ayuda profesional?
a. Antes de la consulta con el/la profesional:
c. Si el profesional no ha comprendido o no se hace eco de su necesidad:
d. ¿Qué recomendaciones se puede hacer a los cuidadores?
e. ¿Qué profesional o recurso elegir?
Aquí las opciones son diversas. El profesional o recurso de ayuda idóneo al que acudir varía de una situación a otra, dependiendo de:
A continuación, se ofrece una relación de los distintos centros, asociaciones y profesionales que pueden proporcionar ayuda los cuidadores, así como orientaciones sobre el tipo de ayuda que pueden encontrar en ellos.
| Tipos | Entidades | Orientaciones |
|---|---|---|
Centros |
Ayuntamientos y Juntas Municipales. Centros de Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma. Centros para Personas Mayores (Hogares y Clubs) |
En estos Centros se puede solicitar información sobre servicios y programas para personas mayores tales como:
|
Asociaciones |
Asociaciones de Voluntariado y Servicios de Acompañamiento de Cruz Roja o Cáritas. Asociaciones de Mayores o Familiares. Asociaciones de Familiares de Enfermos de Alzheimer. Existen en casi todas las provincias. |
En estas Asociaciones se puede solicitar todo tipo de apoyo e información sobre los servicios que existen para las personas mayores y familiares, así como la asignación de voluntarios que puedan ayudar a los cuidadores. |
Profesionales |
Médicos del Centro de Salud o Ambulatorio. Personal de Enfermería del Centro de Salud o Ambulatorio. Personal de los Servicios Sociales. Servicios Médicos de Centros para Mayores. |
Estos profesionales pueden ayudar a los cuidadores aconsejándoles acerca del cuidado y cómo resolver algunos de los problemas que pueden encontrarse. |
Los cuidadores que cuidan de sí mismos ponen límites al cuidado. En ocasiones, empiezan a poner límites cuando se dan cuenta de que estaban asumiendo una carga que es posible compartir con otros. Otras veces, comienzan a poner límites cuando la persona que está siendo cuidada demanda más cuidados y atención de los necesarios.
a. ¿Cuándo poner límites al cuidado?
Si se presta más ayuda de la necesaria
Es frecuente que los cuidadores que no ponen límites piensen que han de ayudar en todo lo que les pida la persona cuidada. También suele ocurrir que piensan que sólo él sabe cómo cuidarle o que los demás deberían darse cuenta de que necesita ayuda. Pueden pensar:
Esta forma de pensar es, sin duda, loable. También es cierto que pensar de este modo no beneficia ni al cuidador ni a la persona cuidada. Partiendo de que uno de los objetivos del cuidado es que la persona a la que se está cuidando sea lo más independiente posible, cuando se accede a todas sus demandas y se le ayuda en todo, sin tener en cuenta qué puede por sí mismo y qué no, se entorpece su autonomía. Algunas habilidades dejará de practicarlas y acabará perdiéndolas por desuso si la ayuda es excesiva.
Por otro lado, tampoco beneficia al cuidador esta forma de pensar. Cuando se piensa que hay que ayudarle en todo, el cuidador se está imponiendo a sí mismo una regla que resulta difícil de cumplir. Atender todas las necesidades y, además, atenderlas bien es difícil, por no decir imposible. Cuando los cuidadores piensan así y encuentran obstáculos para cumplir su regla, suelen sentirse culpables por no estar dando todo lo que 'deberían'.
Los que ponen límites pueden pensar:
Si demanda más ayuda de la necesaria
Algunas personas, al tener que soportar los sufrimientos de una enfermedad, exigen más ayuda de la que necesitan, mientras que otras dirigen la frustración derivada de sus problemas a quien está más cerca de ellos, esto es, a la persona que se dedica a cuidarlas. Muchas veces, estas demandas excesivas se producen de forma tan gradual que los cuidadores apenas llegan a darse cuenta de ello, siendo conscientes únicamente de que se sienten continuamente molestos y frustrados con la persona a quien cuidan, pero sin comprender la razones por las que se sienten así.
En estas situaciones se hace necesario poner límites. La manera más eficaz es decir no de una forma adecuada, de manera que no haga sentirse mal a la persona que dice ni se ofenda a la otra persona.
b. ¿Cómo detectar que es necesario poner límites al cuidado?
Cuando la persona que recibe los cuidados...
... Entonces es necesario poner límites al cuidado
Ejemplo de la necesidad de poner límites al cuidado. Historia de una cuidadora:
"Es la historia de Carmen, una mujer de 81 años que cuida de su marido, en silla de ruedas por una amputación de las piernas. Su relación siempre estuvo marcada por las actitudes machistas de su marido y en la actualidad dedica todo su tiempo a cuidarle, a pesar del desprecio que este le muestra. Carmen realiza todas las tareas de la casa sin ayuda además de aquellos cuidados específicos que requiere su marido: vestirle, levantarlo, acostarlo, etc.; pero además realiza por él tareas que en principio su marido podría hacer por sí mismo, dado que lo única incapacidad que tiene está en las piernas. Esto hace que Carmen sienta que su marido abusa de ella y afirma cosas como las siguientes:"Yo le traigo pescado y le quito las escamitas y todo. Si hago carne con patatitas, le quito los huesecitos, le quito todo, se lo corto, porque él, yo no sé, parece que tiene las manos inútiles, pero no tiene inútil la lengua."
c. ¿Cómo poner límites al cuidado?
Decir no
Algunas personas tienen dificultades para decir "no". Por esta razón, puede ocurrir que estas personas accedan frecuentemente a las demandas y peticiones de otras personas, sin realmente desear hacerlo, o bien que ofrezcan excusas variadas relacionadas con su incapacidad para satisfacer las peticiones de otra persona, cuando la verdadera cuestión es que no quieren acceder a ellas. Por el contrario, hay personas que pueden ser hostiles y agresivas al rechazar una petición.
Saber decir “no” es importante cuando la persona mayor a la que se está cuidando realiza peticiones excesivas o poco adecuadas a las que no se desea o se debe acceder.
Recomendaciones paso a paso para decir no
... puede provocar una respuesta similar a: la persona que hace la petición seguiría insistiendo pues no encuentra un rechazo claro a su demanda o encuentra excusas: "dime cuando puedes porque necesito que me ayudes", "¿cómo que no es que no quieres?, si quisieras, lo harías".












