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[Índice de preguntas y respuestas sobre cuidadores ]
El cuidado de las personas mayores implica muchas y variadas cuestiones, relacionadas con cómo son las personas mayores que necesitan ayuda, las razones por las cuáles necesitan ésta ayuda, así como todo un abanico de estrategias para cuidar mejor incluyendo como mantener una buena relación con los familiares mayores necesitados de ayuda, como promover en éstos su máxima capacidad de autonomía, como superar alguno de los problemas difíciles del cuidado o como adaptar el entorno para favorecer el cuidado.
1. ¿Quiénes son las personas mayores dependientes?
1.1. ¿Cuándo una persona mayor es dependiente?
1.2. ¿Qué tienen en común las personas mayores dependientes?
1.3. ¿En qué se diferencian las personas mayores dependientes?
1.4. ¿Qué efectos tiene la dependencia sobre las personas mayores y su entorno?
1.5. ¿Por qué una persona mayor es dependiente?
1.6. ¿Qué factores antecedentes de la dependencia existen?
- Factores físicos
- Factores psicológicos
- Factores de personalidad
- Factores contextuales
2. Cuidar mejor
2.1. ¿Es posible cuidar mejor? El contexto de la dependencia
- ¿Qué se entiende por dependencia?
- ¿A qué se debe la dependencia en las personas mayores?
- ¿Cómo es la relación entre enfermedad e incapacidad?
- ¿Qué factores son los responsables de que algunas personas actuen por debajo de su capacidad real?
- ¿Cómo el ambiente físico y social puede ser generador de dependencia o de autonomía?
2.2. Mejorando la autonomía y autoestima de las personas mayores dependientes
- ¿Cómo piensan los cuidadores que favorecen la autonomía?
- ¿Qué hacen los cuidadores que favorecen la autonomía?
- ¿Cómo piensan los cuidadores que favorecen la autonomía?
- ¿Qué hacen los cuidadores que favorecen la autonomía?
- Guía-resumen para favorecer la autonomía en diversas actividades cotidianas
2.3. Enfrentándose a las situaciones difíciles
- ¿Qué son los comportamientos problemáticos?
- ¿Por qué pueden ocurrir?
- Desarrollando un plan de acción
- Comportamientos problemáticos y orientaciones para cada uno de ellos
A) Deambulación
¿Cómo saber si una persona tiene problemas de deambulación?
¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener la deambulación?
¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha para la deambulación?
¿Qué recomendaciones generales de actuación se les pueden dar ante esta situación?
B) Incontinencia
Causas de la incontinencia
¿Qué factores determinan la aparición de incontinencia?
¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener la incontinencia?
¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha para la incontinencia?
Tipos de incontinencia
¿Cómo reconocer los tipos de incontinencia persistente?
Prevención de la incontinencia
¿Qué señales de alarma puede haber?
¿Qué ocurre entonces?
Tratamiento de la incontinencia
¿Qué objetivos se pueden lograr con estos métodos?
¿Qué tipos de tratamiento hay?
C) Agitación y reacciones catastrofistas
Agitación
¿Cómo se comporta una persona que presenta agitación?
Ante la presentación de un problema de agitación ¿qué es lo primero que hay que buscar?
¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener la agitación?
¿Qué posibles estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha ante esta situación?
Agitación al atardecer
Reacciones catastróficas
¿Qué puede influir en que se produzca una reacción catastrófica?
¿Cómo evitar la aparición de reacciones catastrofistas?
¿Cómo actuar ante una reacción catastrofista?
D) Enfado y agresividad
¿Ante qué situaciones se puede una personas comportar de manera agresiva?
¿Qué se puede hacer para prevenir y reducir la agresividad?
¿Cómo actuar cuando su familiar se muestre agresivo?
¿Qué no se debe hacer cuando la persona se comporta de manera agresiva?
E) Problemas de sueño
¿Cuáles son los principales cambios que se producen?
¿Qué produce dormir mal?
¿A qué pueden deberse todas esas molestias?
¿Qué factores pueden influir en el sueño?
¿Qué posibles causas o antecedentes pueden tener los problemas de sueño?
¿Qués estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha ante esta situación?
¿Qué se puede hacer para evitar los problemas de sueño?
F) Dificultades con tareas de cuidado personal
Dificultades en el aseo cotidiano: higiene y baño.
¿Ayudar en el baño o lavar a otra persona es una tarea sencilla?
¿Este problema conlleva dificultades para la situación de cuidado?
¿En qué se puede convertir esta situación?
¿Qués se puede hacer para ayudar en el aseo personal?
¿Qué se puede hacer para ayudar en el baño?
¿Existen otras formas de aseo además del baño y la ducha?
¿Cómo se realiza un baño de toalla o cama?
Dificultades con la alimentación y el vestido
¿Qué consejos pueden ser útiles para favorecer la autonomía y prevenir situaciones difíciles en el vestido?
¿Qué consejos pueden ser útiles para favorecer la autonomía y prevenir situaciones difíciles en la alimentación?
G) Comportamientos sexuales inapropiados
¿Qué comportamientos se pueden producir debido a la desinhibición de los impulsos sexuales?
¿Qué implicaciones en la vida familiar pueden tener los cambios en la conducta de la persona?
¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener este tipo de comportamiento?
¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha en esta situación?
H) Aislamiento, soledad y tristeza
¿Cuáles pueden ser las causas de la tristeza?
- Disminución del número de actividades
- Pérdida de control
- Otras razones
¿Qué es el ciclo de inactividad-tristeza?
¿Cómo saber si una persona mayor está triste?
¿Qué hacer ante la inactividad y la tristeza?
I) Suspicacias, alucinaciones y delirios
¿Qué razones puede tener una persona para presentar este tipo de comportamiento?
¿Qué sugerencias generales puede tener en cuenta ante la aparición de alucinaciones o suspicacias?
¿Cuáles ueden ser las causas de las alucinaciones y las suspicacias?
¿Qué hacer cuando se presentan alucinaciones o suspicacias?
J) Conducta perseverante y repeticiones
¿Por qué pueden ocurrir estos comportamientos repetitivos?
¿Qué consejos útiles pueden tener en cuenta para prevenir o disminuir la aparición de estos comportamientos?
2.4. Adaptando el entorno
- ¿Qué se entiende por adaptación del entorno?
- ¿Por qué es necesario adaptar el entorno a las condiciones de las personas mayores?
- ¿Cómo adaptar el entorno?2.4.1. Adaptar la vivienda
2.4.2. Precauciones para evitar caídas
Durante el cuidado, pueden aparecer determinadas situaciones que pueden suponer una mayor dificultad para la convivencia familiar e, incluso, ocasionalmente, un peligro potencial tanto para la persona que recibe los cuidados como para la que cuida.
Muchas de estas situaciones (deambulación, incontinencia, problemas de sueño, etc.) tienen características comunes. En este sentido, se incluye un plan de acción general que los cuidadores pueden implantar para prevenir, tratar o paliar los efectos de estas situaciones difíciles. Además, en estas página se describen algunas de estas situaciones, acompañadas de orientaciones para manejarlas y afrontarlas con éxito.
Ir arriba Por comportamientos problemáticos se entienden todas aquellas alteraciones del comportamiento que pueden presentarse durante la experiencia de cuidado y que, por un motivo o por otro, pueden suponer una dificultad, riesgo o peligro tanto para la persona que recibe los cuidados como para la que cuida, o para terceras personas implicadas en el cuidado. También se incluyen dentro de esta categoría aquellos comportamientos que son socialmente inaceptables.
Ejemplos de comportamientos problemáticos en las personas mayores:
En muchas ocasiones, los comportamientos problemáticos de las personas son consecuencia de sentimientos de malestar o de frustración. También, las enfermedades, problemas sensoriales, dificultades para recordar, razonar y comunicarse, ruidos, miedos, etc., pueden llevar a la persona a manifestar este tipo de comportamientos que indican que la persona puede no estar cómoda en una determinada situación. El impacto de estos comportamientos en la calidad de vida del cuidador y en la decisión de institucionalización puede ser importante. Con frecuencia, son este tipo de comportamientos los que llevan a los cuidadores a contactar por primera vez con profesionales en demanda de ayuda.
Un abordaje hacia este tipo de problemas no farmacológico, en el que se entiendan los comportamientos como formas de expresión de las personas mayores, como consecuencia de un exceso de discapacidad, y se valoren de una manera adecuada las posibles influencias del ambiente sobre este tipo de comportamientos, puede tener consecuencias muy positivas de cara a la evolución de la persona dependiente: disminuir el uso de medicamentos y sus posibles efectos secundarios, mejorar y enriquecer la relación cuidador-cuidado o retrasar o evitar la institucionalización.
A) ¿Cuáles son las causas comunes de los comportamientos problemáticos?
Aquí se ofrecen pautas generales de actuación para los problemas de comportamiento. A la hora de enfrentarse con un problema concreto (por ejemplo, deambulación, agresividad, etc.), el plan deberá ser adaptado a las características específicas de cada problema y de cada persona en particular.
Una buena forma de enfrentarse con los problemas de conducta es desarrollar un plan de tratamiento, que ha de ser elaborado teniendo en cuenta la causa de la dependencia y su posible relación con el comportamiento problema. Los pasos a seguir de cara a la elaboración de este plan son:
A) Definición y descripción del problema
Cuando se define correctamente un problema se facilita la identificación de la estrategia a seguir para solucionarlo. En la definición del problema se pueden distinguir cuatro puntos:
1. Valorar si es realmente un problema: El primer paso para llevar a cabo tal estrategia consiste en valorar si realmente se trata de un comportamiento problemático: ha de ser una situación que suponga una dificultad, riesgo o peligro para la persona que recibe los cuidados o para la que cuida, o para la relación entre ambos.
Algunas preguntas que pueden ayudar a valorarlo son:
A veces, la respuesta a estas preguntas hace que los problemas se vean de manera distinta e, incluso, menos grave de lo que parecía.
2. Identificación del problema: En segundo lugar se debe identificar el problema: donde, cuándo y con qué frecuencia ocurre. Se recomienda anotar todas aquellas ocasiones en las que ocurre el comportamiento que se quiere cambiar. Así, se puede contar con una medida objetiva (datos sobre la ocurrencia del problema) que permitirá saber, con el paso del tiempo, si la estrategia terapéutica que se está llevando a cabo es efectiva o no.
Las anotaciones o registros se deben llevar a cabo durante un tiempo relativamente extenso (se recomienda un mínimo de dos semanas) e incluirán aspectos tales como:
3. Qué ocurre antes de que aparezca el problema (antecedentes): Aunque en muchas ocasiones pueda parecer que los problemas ocurren de repente, sin que haya nada que pueda predecir su aparición, si se realiza un examen detallado de las circunstancias que ocurren antes del problema, es posible que se encuentren una serie de factores que suelen estar presentes cuando surgen los problemas y que contribuyen a la aparición del comportamiento problemático (antecedentes). Algunas preguntas que pueden ayudar a determinar estos antecedentes son:
Las respuestas a estas preguntas pueden ayudar a encontrar aquellas circunstancias que influyen en que el comportamiento problemático tenga lugar y, por tanto, suponen un primer paso para su modificación.
Ir arribaEn las personas que padecen demencia, conviene tener en cuenta que en algunas ocasiones los desencadenantes de los problemas pueden ser experiencias emocionales (estar aburrido, estar confundido, etc.) que, debido a problemas asociados a la demencia, no pueden ser expresadas correctamente. Así pues, muchos comportamientos deben ser interpretados como manifestaciones de que la persona se encuentra incómoda por alguna razón.
4. Qué ocurre después de que aparezca el problema (consecuentes): También es importante observar cuáles son las consecuencias de los comportamientos problemáticos (consecuencias). A veces, de manera involuntaria, las acciones que ocurren inmediatamente después del comportamiento problema estimulan a que el comportamiento vuelva a ocurrir nuevamente (se refuerza el comportamiento). En ocasiones, cuando los cuidadores o los familiares "prestan atención" a la persona que se ha comportado "problemáticamente", facilitan involuntariamente que la persona se comporte posteriormente de la misma manera, ya que ha conseguido que los demás le presten atención. Para conocer cuáles son las consecuencias y hasta qué punto han de ser modificadas estas consecuencias para eliminar o disminuir el problema, resulta útil realizarse las siguientes preguntas:
B) Planteamiento de posibles explicaciones del problema
En el envejecimiento normal es frecuente que ...
Todas estas cuestiones derivadas del envejecimiento normal, hacen que las personas mayores sean más vulnerables psicológicamente a las influencias del ambiente sobre sus capacidades cognitivas. El ruido, los grupos de gente, estímulos que provoquen miedo o preocupación, los traslados, y en general todas aquellas cuestiones que rompan con las rutinas habituales presentes en la vida de estas personas, pueden llevar a que se produzca una "desestabilización emocional". La manifestación de comportamientos problemáticos es, en muchas ocasiones, el producto de esta mayor vulnerabilidad psicológica de las personas mayores ante las condiciones ambientales.
En aquellas personas en las que, además de lo anterior, existe deterioro cognitivo (causado, por ejemplo, por una demencia), la probabilidad de que las condiciones ambientales influyan decisivamente sobre su comportamiento son mucho mayores, ya que aumenta la vulnerabilidad a estados de confusión, aumenta la dificultad para comprender el entorno, etc., que provocan que la persona no se encuentre bien y reaccione a ese estado.
Teniendo en cuenta estas características del funcionamiento cognitivo por enfermedad de las personas mayores y las características de la situación problemática (que ocurre antes, durante y después), los cuidadores pueden hacerse una idea de por qué la persona se comporta de una determinada manera (por ejemplo, enfadándose, aislándose, deambulando, etc.).
Una hipótesis deberá ser planteada de la siguiente manera:
La persona se comporta así (comportamiento problemático) porque se dan determinadas circunstancias (antecedentes y consecuentes) que provocan en ella un sentimiento de malestar ante el cual reacciona.
C) Planteamiento de objetivos
Si ya se sabe cuál es el problema, por qué ocurre (reacción de la persona ante un acontecimiento o una sensación interna) y qué circunstancias influyen en que ocurra ese hecho ante el que la persona reacciona (antecedentes y consecuentes), entonces se podrán establecer objetivos de cambio que se alcanzaran modificando tales circunstancias.
Ejemplo de formulación de objetivos
PROBLEMA: Una persona mayor se levanta por las noches y vaga sin rumbo por
la casa, de un lado para otro.
POR QUÉ OCURRE: es posible que la persona esté buscando el baño.
CIRCUNSTANCIAS QUE INFLUYEN: la persona presenta deterioro cognitivo, la casa
está en penumbra y no identifica el baño (no lo distingue de
otras habitaciones).
Además, sabe que haciendo ruido finalmente algún miembro de
la familia acabará levantándose y acompañándola
al aseo.
OBJETIVO: modificar las circunstancias para crear un ambiente seguro que permita
que la persona pueda realizar sus actividades sin riesgos: iluminar el camino
hacia el baño con un piloto luminoso nocturno y señalizar éste,
por ejemplo, colocando un cartel en la puerta con un dibujo de un aseo.
Así, se trata de revisar los antecedentes y los consecuentes con el
fín de averiguar qué es lo que puede estar influyendo en que
se dé la conducta problema y, por lo tanto, qué es lo que se
debe intentar cambiar para eliminar el comportamiento problemático.
D) ¿Cómo lograr los objetivos? Diseño del plan
Una vez que la meta está identificada, el siguiente paso consiste en decidir cómo cambiar las cosas. ¿Qué estrategias o métodos establecerán el nuevo y deseable comportamiento?. Los cuidadores deberían pensar en diferentes estrategias, considerar las ventajas y desventajas de cada una de ellas y, posteriormente, escoger la que simultáneamente tenga más ventajas y menos desventajas.
La solución de los problemas es a menudo una cuestión de ensayo y error. Frecuentemente, la estrategia o plan que ha sido seleccionada debe ser revisada o descartada y se debe intentar otra estrategia distinta. Es importante mantener un marco de solución de problemas en mente. Si algo no funciona al principio, el cuidador debe analizar la situación e intentar nuevas estrategias basadas en el análisis.
Al principio puede resultar difícil identificar correctamente los comportamientos problemáticos, por lo que resulta recomendable empezar a trabajar sobre conductas fáciles de observar. Además, se debe empezar a trabajar sobre un único comportamiento problemático (o sobre un aspecto de ese comportamiento), lo que permitirá adquirir a la persona experiencia en la observación y definición de los problemas, pasos previos y necesarios de cara al establecimiento de las estrategias de solución de los mismos.
IMPORTANTE:
Para que un plan tenga éxito, debe ser creativo (además de realista) y ajustado a las circunstancias individuales de la persona y de los cuidadores. Se debe comenzar con pequeños objetivos que sean alcanzables y dejar el tiempo suficiente para que el cambio llegue a producirse.
Ir arribaE) Evaluación del plan
A la hora de determinar si el plan ha tenido éxito o no, es necesario ser objetivo:
A partir de los datos que se hayan obtenido a través de los registros comentados en el apartado de identificación del problema (número de veces que ocurre el comportamiento problemático, donde y cuándo) y la valoración de la gravedad del comportamiento tras la intervención, se puede saber si el plan está teniendo éxito o no. Si la frecuencia de ocurrencia del problema ha disminuido o ya no se produce tan intensamente, entonces, el plan está teniendo éxito y se debe seguir trabajando en esa dirección para continuar con éxito. Si en ese plazo no ha habido cambios, se debe valorar por qué no está funcionando y realizar las modificaciones del plan que sean necesarias.
"Los cambios no se logran de un día para otro", sino que es necesario que transcurra un tiempo determinado que variará dependiendo del problema que estemos tratando de modificar. Además, en ocasiones, cuando se empieza a trabajar en la modificación de las circunstancias que determinan la aparición de un problema, éste puede aumentar en su intensidad ya que, como todo cambio, requiere de un tiempo necesario para que la persona se adapte a las nuevas condiciones.
En el siguiente cuadro se resume de forma esquemática las fases del plan de acción:
Ejemplo de como desarrollar un plan de acción
CAMBIANDO COMPORTAMIENTOS DIFÍCILES: DESARROLLANDO UN PLAN DE ACCIÓN
Ejemplo: Juan tiene 70 años y vive con María, su mujer, en el domicilio habitual. Desde hace 3 años manifiesta un cierto declive cognitivo y está recibiendo atención médica. María es consciente de las dificultades que supone esta situación y dispone de ayuda por parte de algunos familiares.
Ir arribaA) DEFINICIÓN DEL PROBLEMA
Valoración e identificación del problema:
Hasta hace poco, Juan nunca había manifestado ningún problema
de comportamiento. Pero desde hace aproximadamente dos meses, tiene algunas
reacciones agresivas. Cuando comenzaron los problemas, a veces se levantaba,
aumentaba el volumen de su voz, se comenzaba a mover agitadamente, dando órdenes
a los demás, agarrando con fuerza a sus familiares del brazo y en ocasiones,
alzando su mano amenazantemente. Además, en ocasiones acusaba a los
demás de querer apartarle de su mujer, de querer ingresarle en una
residencia, etc. Normalmente dejaba de actuar así cuando María
empezaba a llorar y le rogaba que parase, ya que tenía miedo de que
él la hiciese daño a ella o a otra persona, o de que alguien
pudiera enfrentarse con él y hacerle daño.
¿Cuál es exactamente la conducta problema?
Reacciones agresivas por parte de Juan que se traducen en agitación,
gritos, amenazas y agarrar con fuerza a otras personas.
¿Para quién es un problema?
Para los familiares que están presentes en los momentos en los
que se producen esas reacciones agresivas.
Para Juan, que se siente mal y frustrado.
¿El comportamiento supone alguna dificultad, riesgo o peligro para
alguien?
Supone una dificultad para llevar a cabo con éxito las tareas del
cuidado y un riesgo para las personas presentes, ya que existe la posibilidad
de que Juan pueda golpear o empujar a alguien. Además, María
está nerviosa durante el día pensando que en cualquier momento
su marido puede empezar a mostrarse así en cualquier momento.
Número de veces que ocurre el comportamiento problemático:
Generalmente ocurre unas cuatro/cinco veces a la semana.
¿En qué momento ocurre?.
Suele ocurrir por las tardes, concretamente a media tarde o al anochecer.
Duración del/los episodios.
Desde que comienza a mostrarse agitado hasta que se calma por completo
suele pasar una hora aproximadamente, aunque se podrían distinguir
diferentes fases en función de la intensidad. La parte más intensa
dura unos 15 minutos, y termina cuando María le ruega (llorando) que
pare.
Dónde ocurre.
En el cuarto de estar de la casa o en lugares donde hay más gente
(en una cafetería, en casas de familiares, etc.).
Antecedentes
María se empezó a dar cuenta de que las reacciones agresivas
de Juan ocurrían normalmente antes o durante una visita de familiares.
En estas reuniones es frecuente que estén presentes varias personas
y que estableciesen entre ellas un diálogo. Como ocurre con cualquier
conversación, éstos diálogos solían tratar sobre
diferentes temas, saltando el turno de uno a otro con naturalidad, y hablando
a todas las personas, sin tener en cuenta cuestiones como el tono de voz,
el volumen, la dirección de la mirada, etc.
Como consecuencia del daño cerebral, a Juan le resulta difícil
expresar sus necesidades, entender adecuadamente las situaciones sociales
(por ejemplo las conversaciones), diferenciar entre situaciones peligrosas
y situaciones no peligrosas e inhibir sus respuestas emocionales. En un ambiente
ideal, estas limitaciones no serían un problema, porque no se encontraría
nunca con situaciones ambiguas y no experimentaría emociones desagradables.
En el mundo real, sin embargo, se hacen inevitables situaciones sociales nuevas
o no familiares, y resulta imposible para un cuidador anticipar todas y cada
una de las necesidades de una persona que padece demencia.
Consecuencias
A través de los comportamientos agresivos, Juan conseguía
que sus problemas (exclusión de las conversaciones, que su mujer no
le hiciese caso, "que no se le respetase", etc.) se acabasen ya
que conseguía que las visitas fuesen más breves y se espaciasen
más, que su mujer le hiciese caso, etc.
B) PLANTEAMIENTO DE HIPÓTESIS
El comportamiento de Juan es el resultado de la interacción de su problema neurológico (demencia) con las circunstancias ambientales o contextuales (las reuniones). Cuando Juan participa en reuniones (en las visitas, en casas de familiares, etc.), los problemas cognitivos que padece como consecuencia de su enfermedad le llevan a sentirse incómodo, ya que no sabe de qué hablan los demás, no sabe cómo intervenir, no tiene control de la situación, etc.
Durante estas reuniones no es capaz de seguir la conversación y se siente excluido. Además, por algunos indicios su mujer cree que Juan piensa que hablan a sus espaldas. Así, Juan tiende a tener la sospecha de que le están escondiendo alguna información y, en ocasiones, cree que le querían apartar de su mujer o internarle. En ocasiones, también se ponía nervioso porque antes no tenía esos problemas de comprensión.
Además, también hay que tener en cuenta que las reuniones (y por tanto, las situaciones problemáticas) se producían generalmente por las tardes o, más bien, por las tardes/noches. Es bastante probable que, al tratarse del final del día, Juan estuviese cansado, algo que puede influir en el aumento de las manifestaciones derivadas de su deterioro cognitivo (problemas de atención, de comprensión, etc.).
De esta manera, la hipótesis que se podría generar de este problema sería:
Las reacciones agresivas de Juan se producen porque, debido a su problema neurológico, y a la interacción de éste con otras dificultades (como por ejemplo no ser capaz de seguir la conversación, no entender la comunicación no verbal, etc.), no puede desenvolverse correctamente en las reuniones y participar en ella. De esta forma, se pone nervioso y reacciona con agresividad.
Así, el comportamiento no es un resultado directo de un problema neurológico. De hecho, es el resultado de una combinación de un daño cerebral y de ciertos estímulos ambientales y sus consecuencias.
C) PLANTEAMIENTO DE UNA META U OBJETIVO
Había que conseguir que Juan se sintiese bien en las reuniones. Para ello, se deberían modificar todas las cuestiones que provocaban que Juan reaccionase agresivamente. Había que conseguir que se sintiese útil, atendido, competente, que comprendiese las conversaciones, etc.
D) CÓMO LOGRAR LOS OBJETIVOS? DISEÑO DEL PLAN
María empezó a incluir más a su marido en las conversaciones con las personas que les visitaban. En estas conversaciones, se procuraba evitar todos aquellos estímulos que puedan resultar ambiguos o poco claros (por ejemplo, hablar en voz baja) y decir las cosas de tal forma que se entendiesen correctamente, explicándolas de varias maneras, sin dar nada por sabido, mostrar atención, etc. María procuró limitar a un número pequeño de personas las personas que estaban presentes cada vez.
Además, cuando María quería tener conversaciones privadas, empezó a pedirle a la gente que la visitaba que lo hiciese por parejas, de tal forma que uno de ellos siempre podría hablar con Juan. Después de cada visita, María procuraba darle un especial afecto a su marido.
E) EVALUACIÓN DEL PLAN
A partir de la observación de los registros de ocurrencia del problema, se pudo observar que en la actualidad, Juan ya no reaccionaba casi nunca de forma agresiva durante las reuniones y sólo lo hace de forma ocasional.
Ir arribaSugerencias generales para solucionar problemas de conducta
Se ofrecen diferentes pautas básicas de actuación que pueden ser útiles para enfrentarse a los problemas de comportamiento en general. Se pueden encontrar ampliaciones de estas pautas y consejos específicos sobre cómo actuar ante un caso concreto (por ejemplo, de agresividad, de incontinencia, etc.) en las páginas dedicadas a estos problemas (comportamientos problemáticos y orientaciones para cada uno de ellos).
Los consejos que aquí se sugieren están especialmente dirigidos a la modificación de comportamientos en aquellas personas que presenten deterioro cognitivo.
Los comportamientos problemáticos pueden ser de muchos tipos y, aunque mantienen muchas características comunes, también cada uno de ellos tiene sus aspectos singulares:
En ocasiones, las personas mayores, especialmente cuando padecen algún tipo de demencia, pueden caminar durante un tiempo extenso, aparentemente sin motivo u objetivo alguno, de una manera desorientada. En principio, la deambulación no tiene por qué ser un problema y sólo comienza a serlo cuando se produce en lugares inadecuados y con consecuencias negativas, tales como tener riesgo de caídas, sufrir un accidente, exponerse a una temperatura desaconsejable, causar daños al mobiliario u otros mostrarse agresivo con otras personas, etc.
¿Cómo saber si una persona tiene problemas de deambulación?
Las personas que tienen problemas de deambulación:
¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener la deambulación?
¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha para la deambulación?
¿Qué recomendaciones generales de actuación se les pueden dar ante esta situación?

La incontinencia consiste en una pérdida involuntaria de orina que origina un problema higiénico y/o social. En sus formas más leves puede tratarse adecuadamente mediante algunas modificaciones conductuales en el estilo de vida, mientras que en sus formas más extremas, implica graves alteraciones que requieren tratamientos de mayor complejidad.
Se trata de un problema que puede tener consecuencias tanto para la salud (infección urinaria, inmovilidad, úlceras cutáneas, etc.) como para la realización de las actividades cotidianas (por el miedo a una pérdida de orina en lugares inapropiados), para la economía familiar (pañales, institucionalización) y, en definitiva, para la autonomía, la calidad de vida y el bienestar emocional (incluso de las personas que les rodean).
Además, al tratarse de un problema que genera malestar y del que frecuentemente puede considerarse que no tiene remedio, puede favorecer la aparición de problemas psicológicos como la ansiedad y la depresión. Los sentimientos de vergüenza contribuyen en gran medida a lo anterior.
Muchas personas desconocen que este problema se puede solucionar, sino por completo, sí algunas de sus consecuencias (disminuyendo así su gravedad).
Múltiples factores pueden contribuir a la aparición de incontinencia urinaria. Condiciones físicas como algunas enfermedades, la falta de movilidad, el dolor de tipo artrósico, barreras arquitectónicas que dificulten el acceso al aseo, el deterioro cognitivo o trastornos psicológicos como la depresión pueden contribuir a la aparición de la misma.
¿Qué factores determinan la aparición de incontinencia?
Conocer las posibles causas que contribuyen a la aparición de la incontinencia resulta de gran utilidad de cara a la búsqueda de soluciones que permitan la desaparición o disminución del problema o de sus consecuencias. El primer consejo es siempre acudir al profesional de la salud en cuanto se empiezan a manifestar los primeros síntomas del problema (pérdida de unas gotas de orina, mojarse un poco la ropa, dificultad para alcanzar el baño a tiempo, etc.).
¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener la incontinencia?
¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha para la incontinencia?
La estrategia a seguir es valorar cuál de las anteriores causas o antecedentes están presentes en cada caso concreto y modificar estas causas siguiendo las recomendaciones sugeridas.
Aguda o transitoria
Persistente:
de esfuerzo |de urgencia | de rebosamiento | funcional | mixta
¿Cómo reconocer los tipos de incontinencia persistente?
De esfuerzo
Las pérdidas de orina se producen en situaciones en la que aumenta
súbitamente la presión intraabdominal como, por ejemplo, al
toser, subir escaleras, levantar objetos pesados, levantarse, etc. La pérdida
de orina coincide en el tiempo con el movimiento o situación que provoca
el aumento de presión intraabdominal.
De urgencia
La pérdida de orina aparece después de que la persona experimenta
un súbito deseo de orinar (urgencia miccional) y le resulta imposible
llegar a tiempo al aseo. Aunque puede aparecer coincidiendo con la realización
de esfuerzos, se diferencia de la incontinencia de esfuerzo en que la pérdida,
en el caso de la incontinencia de urgencia, sucede inmediatamente después
del pensamiento de que se va a orinar (no a la vez).
Por rebosamiento
Se producen micciones frecuentes, normalmente volúmenes pequeños
de orina, que ocurren tanto durante el día como durante la noche.
Funcional
Se trata de pérdida de orina en personas con una respuesta fisiológica
de evacuación adecuada y que se asocia a la incapacidad para alcanzar
el cuarto de baño, ir al inodoro o utilizar sustitutos de forma adecuada
y en el momento preciso
Prevención de la incontinencia
En bastantes ocasiones, la incontinencia no se produce de forma súbita
sino que es precedida de algunas "señales" que indican la
futura aparición de un problema de incontinencia.
¿Qué señales de alarma puede haber?
IMPORTANTE: Ante la aparición de alguna de estas señales o síntomas de que se puede padecer incontinencia, la primera opción a tomar es la de consultar con el médico. En la mayoría de las ocasiones, si este tipo de problemas se localizan y se consultan a tiempo, existe una mayor probabilidad de que el problema se pueda solucionar en menos tiempo que si se tarda en acudir al profesional.
A veces, cuando empieza a surgir un problema de incontinencia ...
La persona que lo padece siente vergüenza, ve su dignidad en peligro y no quiere hablar de ello.
El problema se mantiene oculto o es disimulado.
Tratamiento de la incontinencia
El primer paso ante un problema de incontinencia debe ser siempre acudir
al médico para que valore las posibles enfermedades o trastornos que
la están provocando.
Previo al tratamiento de la incontinencia, resulta necesario conocer el tipo
de incontinencia que se padece y tratar de eliminar cualquier tipo de barrera
(tanto física como psicológica) que pueda influir de manera
negativa en la consecución de los objetivos del tratamiento. Por ejemplo,
han de tenerse en cuenta cuestiones como las siguientes:
Ejemplos de intervenciones ambientales
No restringir la ingesta de líquidos. Mantener una correcta hidratación es fundamental para el mantenimiento de la continencia. La ingesta recomendada de líquidos varían entre los 1500-300 cc. dependiendo de los sistemas cardíaco y circulatorio de l apersona mayor. Un buen método para llevar a cabo una ingesta adecuada es beber un vaso de agua o cualquier otro líquido cada dos horas aproximadamente.
¿Qué objetivos se pueden logran con estos métodos?
¿Qué tipos de tratamiento hay?
Entrenamiento vesical
Este método está indicado tanto para las personas con incontinencia
aguda y de urgencia, como para aquellas personas que hayan tenido puesto un
catéter tras una enfermedad aguda. Su eficacia depende de que la persona
esté motivada y de que mantenga una adecuada capacidad funcional y
cognitiva.
- ¿Qué se puede conseguir a través de esta técnica?
Corregir hábitos inadecuados (p.ej. micciones excesivamente frecuentes).
Mejorar el control para suprimir la inestabilidad de la vejiga.
Disminuir la urgencia para orinar.
- ¿Cuál es el objetivo de esta técnica?
Restaurar el patrón miccional y el funcionamiento de la vejiga a través del establecimiento de un intervalo de tiempo, fijo o variable, para que la persona mayor acuda al aseo (lo más habitual es que sea un intervalo de unas 3 o 4 horas).
- ¿En qué consiste?
Cada vez que pase ese intervalo de tiempo, la persona tendrá que ir
al baño, tenga o no deseos de orinar e, incluso, aunque ya esté
mojada.
Al principio, los intervalos se establecerán de acuerdo con la gravedad
de la incontinencia y el patrón miccional de la persona, aconsejándose
que la primera micción se realize nada más levantarse y, la
última, antes de acostarse. En los casos graves se suele comenzar con
intervalos de unos 30-60 minutos.
Cuando pasen dos o tres días en los que la persona se haya mantenido
seca, el intervalo se aumentará media hora aproximadamente y así
progresivamente. Así, hasta llegar al tiempo prefijado como meta (unas
3 horas).
Si la persona tiene necesidad de orinar antes de cumplido el intervalo, debe aguantar, ya que el objetivo es "reeducar" el funcionamiento de la vejiga. Si no tiene necesidad de orinar antes de cumplido el intervalo, tendrá que orinar igualmente. Al ir aumentando progresivamente el tiempo transcurrido por intervalo mejorará el control para suprimir la inestabilidad vesical y, por tanto, la urgencia para orinar.
Entrenamiento del hábito de acudir al baño
Al igual que el anterior, éste método está indicado tanto para las personas con incontinencia aguda y de urgencia, como para aquellas personas que hayan tenido puesto un catéter tras una enfermedad aguda. Su eficacia depende de que la persona esté motivada y de que ésta mantenga una adecuada capacidad funcional y cognitiva.
- ¿Cuál es el objetivo de esta técnica?
Evitar los episodios de incontinencia vaciando la vejiga con regularidad.
- ¿En qué consiste?
La persona tendrá que orinar siguiendo unos intervalos fijos, establecidos
a partir de sus necesidades individuales. Se comienza con unos intervalos
de unas 2-4 horas, esté o no presente la sensación de necesidad
de evacuar, que se modificará según las necesidades de cada
persona.
La mejor manera de conocer cuáles son las necesidades de cada persona
(esto es, cada cuánto tiempo necesita ir al baño) es a través
del registro diario de evacuación e incontinencia.
La diferencia entre este método y el entrenamiento vesical consiste
en que, aunque en los dos se anima a la persona a que retrase la micción
hasta completar el intervalo, en este la persona puede ir al aseo si no puede
retrasarlo, aunque siempre que ocurra esto habrá que revisar el patrón
de micción y disminuir el intervalo.
De esta forma, la persona debe acudir regularmente al aseo para la evacuación antes de que se alcance un volumen de orina que desencadene la "urgencia" y el episodio de incontinencia. El objetivo último es vaciar la vejiga y no modificar la capacidad o funcionamiento de la vejiga, como ocurre en el entrenamiento vesical.
- ¿En qué consiste el registro diario de evacuación e incontinencia?
El registro de evacuación e incontinencia puede ser rellenado por
la propia persona o por su cuidador. Sirve para completar y contrastar la
información obtenida mediante la entrevista, determinar la línea
base de micciones continentes, identificar causas reversibles de incontinencia,
formular un diagnóstico, proponer un tratamiento y valorar los efectos
del tratamiento.
Aunque debe utilizarse a lo largo de todo el tratamiento, un período
inicial de, al menos, dos semanas es necesario para establecer la línea
base que permita recoger los patrones diarios de micción representativos
de la persona mayor.
Aunque existan varias formas de realizar un diario de incontinencia, los aspectos
que normalmente se incluyen en éstos son:
| Ejemplo de registro | |
|---|---|
Nombre: |
Fecha: Durante la noche debe orinar cada .......... horas.> |
Instrucciones: rodear la opción adecuada cada vez que la persona es revisada (+, -, *, #). Señalar el número de vasos cada vez que se ingiera líquido. En el apartado "razones para la incontinencia" debe anotarse el antecedente del episodio (p. ej.: esfuerzo, imposibilidad de alcanzar el baño, etc.). |
|
+ = si al revisar a la persona está mojada y el
volumen de orina es pequeño. |
|
| Hora | Micción incontinente (mojado) | seco | Micción continente (inodoro u otros) |
Líquidos ingeridos (nº de vasos) | Razones para la incontinencia |
|---|---|---|---|---|---|
6 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
7 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
8 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
9 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
10 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
11 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
12 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
1 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
2 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
3 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
4 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
5 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
6 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
7 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
8 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
9 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
10 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
11 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
12 pm |
+- |
* |
# |
nº |
... |
1 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
2 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
3 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
4 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
5 am |
+- |
* |
# |
nº |
... |
TOTAL |
... |
... |
... |
... |
... |
Miccion programada y micción estimulada
- ¿Cuál es el objetivo de esta técnica?
Mantener seca a la persona incontinente.
- ¿En qué consiste la micción programada?
Requiere la disponibilidad de cuidadores que acompañen regularmente a la persona mayor al aseo. Consiste en que la persona orine a intervalos fijos, normalmente de 2-4 horas durante el día y de 4 horas por la noche. El intervalo permanece invariable aunque haya episodios de incontinencia.
- ¿En qué consiste la micción estimulada?
Consiste en preguntar a la persona, a intervalos regulares, si desea ir al
baño a orinar y si está seca o mojada. Si la persona responde
afirmativamente, se le ayuda a ir al aseo permitiéndole un tiempo a
solas para que realice la micción, pero cuidando de que no se sienta
abandonada. Si la persona no quiere ir, puede intentarse animarla, pero si
nunca debe ir si no quiere.
En el baño, es muy importante proporcionar refuerzo verbal por las
micciones continentes y también cuando la persona está seca,
así como feedback correctivo (explicar cómo hay que hacer las
cosas) para los episodios de incontinencia, avisando de que su ropa interior
está húmeda y pidiéndole que la cambie por otra seca.
En aquellos casos en los que la persona padezca demencia, el cuidador deberá
estar atento a las señales indicativas de que están mojadas
o de que necesitan ir al aseo (por ejemplo, mayor confusión o agitación).
Esta técnica es de gran utilidad con personas con deterioro físico
y cognitivo.
Estos ejercicios están indicados para casos de incontinencia de esfuerzo y de urgencia. Requieren de una buena motivación y de una capacidad cognitiva preservada.
- ¿Cuál es el objetivo de esta técnica?
Fortalecer los músculos que, cuando están debilitados, favorecen la incontinencia ya que hacen perder la capacidad de controlar el cierre y la apertura de la vejiga.
- ¿En qué consiste esta técnica?
Es una técnica a través de la cual se aprende a contraer y
relajar los músculos perivaginales, en particular el pubococígeo.
En primer lugar, se deben reconocer cuáles son los músculos
que han de ser entrenados o ejercitados. Para ello, la persona debe introducir
un dedo en la vagina o en el ano, cuando se ejerciten los músculos
adecuados, tome conciencia de que el ejercicio que ha hecho es el correcto.
En esta primera fase, uno de los problemas que pueden surgir es el de contraer involuntariamente otros músculos diferentes a los adecuados (por ejemplo, la musculatura abdominal o los glúteos), de tal forma que, los objetivos no sólamente no son conseguidos con éxito, sino que, debido a la presión que estos músculos ejercen sobre la zona vesical, la probabilidad de que aparezca un episodio de incontinencia aumenta. Por lo tanto, es necesario que la persona aprenda a contraer los músculos adecuados y, al mismo tiempo, relajar los inadecuados.
- ¿Qué ejercicios pueden servir para fortalecer la musculatura del suelo pélvico?
- Reconocer los músculos correctos:
- Programación de ejercicios:
Realizar 45 ejercicios de suelo pélvico todos los días (ejercicio
básico de entrenamiento sin que sea necesario colocar el dedo en la
vagina o ano, una vez discriminados los músculos adecuados).
Llevar a cabo 15 cada vez, tres veces al día:
Para cada ejercicio:
A medida que se practiquen los ejercicios y se tenga el control de la musculatura, generalizar a situaciones diversas (por ejemplo, esperando en una cola, cocinando, viendo la TV, etc.).
- ¿Qué recomendaciones se pueden dar para la realización de estos ejercicios?
- ¿Cuál es el objetivo de esta técnica?Evitar que se produzca un episodio de incontinencia enseñando a la persona a controlar la situación de urgencia en lugar de "perder el control" (al ponerse nerviosa y hacer las cosas de prisa).
- ¿En qué consiste esta técnica?
La estrategia de urgencia combina los ejercicios de suelo pélvico con una serie de pautas que, en último lugar, permiten llegar a controlar el período de urgencia. Esta estrategia ha de ser puesta en práctica ante las primeras sensaciones de que va a tener lugar un episodio de urgencia.
- ¿Qué es importante tener en cuenta para que esta estrategia sea efectiva?
Como con cualquier otro tipo de estrategia que se ponga en práctica, para que sea efectiva ha de ser practicada de forma constante y rigurosa.
Utilización de ayudas auxiliares
Las ayudas auxiliares deben ser la última solución para atenuar las consecuencias de la incontinencia. En general, las ayudas más frecuentes son las cuñas y los pañales , aunque siempre se debe consultar con los profesionales cuáles son las más adecuadas, ya que, por ejemplo, un uso inadecuado de los pañales favorece el problema de la incontinencia, ya que la persona "desaprende" o no realiza el esfuerzo necesario para aprender a controlar los esfínteres y mantener la vejiga cerrada.
* A. López e I. Montorio. “Intervención en problemas de incontinencia urinaria”. En. I. Montorio y M. Izal (1999). Intervención psicológica en la vejez: aplicaciones en el ámbito clínico y de la salud.
Cuando hablamos de agitación nos referimos a un estado de intranquilidad, excitación y/o conductas repetitivas que la persona no puede controlar, que carecen de una finalidad aparente y que están presentes de forma continuada. Por lo general, la agitación puede ser una manifestación comportamental de ansiedad, de estrés, de fatiga, de confusión, de enfermedad física, aunque también pueden ser entendidos como una vía de expresión de múltiples síntomas en un paciente que padece demencia.
¿Cómo se comporta una persona que presenta agitación?
Una persona que presenta agitación se comporta repetidamente de alguna o algunas de las siguientes maneras:
Ante la presencia de un problema de agitación ¿qué es lo primero que hay que buscar?
Ante la presencia de un problema de agitación la primera actuación debe ser buscar las circunstancias que hacen que la persona se comporte de esta manera. Una vez que conocemos tales circunstancias es más fácil tomar medidas para corregirlo (consultar cambiando comportamientos difíciles: desarrollando un plan de acción).
¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener la agitación?
¿Qué posibles estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha ante esta situación?

Se refiere al cambio en el comportamiento (nerviosismo, inquietud, agresividad) que se observa en algunas personas por la tarde/noche o temprano por la mañana. La fatiga o el estrés pueden contribuir a que ocurra este cambio en el comportamiento.
- ¿Qué sugerencias se pueden tener en cuenta para manejar esta situación?
Básicamente, se tratan de reacciones desproporcionadas ante estímulos que con anterioridad no provocaban tales respuestas. Las personas que las sufren reaccionan o actuan ante un hecho sin importancia como si hubiera ocurrido una catástrofe. Una posible explicación es que las personas mayores (sobretodo aquellas que tienen algún tipo de alteración cognitiva) procesan la información más despacio, tienen mayores dificultades para reconocer los estímulos, etc., lo que les hace interpretar y responder a distintas situaciones de una manera poco habitual y desproporcionada o percibir una amenaza donde no existe.
Todo el mundo ha tenido alguna vez la sensación de estar al límite de sus posibilidades, de "no poder más". En esas situaciones, si surge una nueva demanda, las personas se derrumban, reaccionando a esa demanda de una manera diferente a como lo harían en otra ocasión. Las personas que tienen deterioro cognitivo no pueden tolerar la misma cantidad de estrés que anteriormente, por lo que las "pequeñas cosas" se convierten en "grandes cosas". De esta manera, aumenta el número de estímulos que pueden resultar desconocidos, no reconocidos o malinterpretados, a la vez que disminuyen las habilidades para hacerles frente.
¿Qué puede influir en que se produzca una reacción catastrófica?
¿Cómo evitar la aparición de reacciones catastrofistas?
Prevenir, más que tratar
La mejor manera de enfrentarse con las reacciones catastrófistas es
imaginarse las circunstancias que las causan (estímulos estresantes,
fatiga, miedo, etc.), para, en el futuro, modificarlas o evitarlas con el
fin de que no se repitan las reacciones catastrófistas.
Simplificar las tareas: dividirlas en pasos más sencillos o simples
puede resultar útil.
Explicar con claridad lo que se está haciendo: a dónde se va,
dónde está, por qué y qué es lo que está
ocurriendo.
Atender a las expresiones no verbales
En muchas ocasiones, se puede predecir cuándo va a tener lugar una reacción catastrofista, ya que se empieza a notar a la persona inquieta, con una expresión de la cara más tensa, etc.
Realizar modificaciones ambientales
Teniendo en cuenta la disminución de la capacidad visual y auditiva que se produce en el proceso del envejecimiento y el deterioro cognitivo, evitar cualquier tipo de actividad o circunstancia que pueda resultar desconcertante o molesta para la persona: ruidos, movimientos rápidos, susurrar, temperaturas inadecuadas (frío o calor), ropa incómoda, etc. Además, puede resultar de utilidad mantener a la vista de la persona objetos que le resulten familiares (por ejemplo, fotografías, muebles, etc.) o que le ayuden a ubicarse (por ejemplo, carteles con dibujos).
¿Cómo actuar ante una reacción catastrofista?
Empatía, ponerse en el lugar del otro
Tratar de entender por qué puede estar reaccionando la persona así (que factores pueden estar influyendo en su comportamiento). Por ejemplo, si la persona está agotada o presenta deterioro cognitivo, estas condiciones pueden estar provocando que la persona interprete la situación de una manera diferente a como lo haría en condiciones normales. Pensar qué es lo que ha podido pasar ayudará a poder evitar en futuras ocasiones que ocurra el problema.
No intentar razonar
Plantearle a la persona las cosas con claridad, sin discutir con la persona. Centrar a la persona: explicar con un tono de voz suave cuál es la situación (qué está ocurriendo), por qué está ocurriendo, etc.
Guardar la calma
No ponerse nervioso. Controlar la situación y no mostrar nerviosismo.
Tranquilizar a la persona explicándole que no va a pasar nada, que
se le va a ayudar, etc.
Si hay extraños, explicar a las personas presentes cuál es la
situación.
Distracción
Interrumpir la situación distrayendo a la persona (por ejemplo, proporcionándole otra actividad o algún objeto con el que distraerse), proporcionando afecto (hablando con un tono de voz suave, manteniendo un suave contacto físico, etc.) o alejándose de la situación que ha generado la reacción (si es posible).
Si hay agresión ...
Si hay intento de agresión o la persona está muy agitada, mantenerse fuera del alcance de la persona, pero siempre manteniéndose a la vista.