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Documentación. Especiales. Cuidadores

Cuidadores

Preguntas y respuestas

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[Índice de preguntas y respuestas sobre cuidadores ]

El cuidado de personas mayores dependientes (Continuación 3)

El cuidado de las personas mayores implica muchas y variadas cuestiones, relacionadas con cómo son las personas mayores que necesitan ayuda, las razones por las cuáles necesitan ésta ayuda, así como todo un abanico de estrategias para cuidar mejor incluyendo como mantener una buena relación con los familiares mayores necesitados de ayuda, como promover en éstos su máxima capacidad de autonomía, como superar alguno de los problemas difíciles del cuidado o como adaptar el entorno para favorecer el cuidado.

1. ¿Quiénes son las personas mayores dependientes?

1.1. ¿Cuándo una persona mayor es dependiente?
1.2. ¿Qué tienen en común las personas mayores dependientes?
1.3. ¿En qué se diferencian las personas mayores dependientes?
1.4. ¿Qué efectos tiene la dependencia sobre las personas mayores y su entorno?
1.5. ¿Por qué una persona mayor es dependiente?
1.6. ¿Qué factores antecedentes de la dependencia existen?
- Factores físicos
- Factores psicológicos
- Factores de personalidad
- Factores contextuales

2. Cuidar mejor

2.1. ¿Es posible cuidar mejor? El contexto de la dependencia
- ¿Qué se entiende por dependencia?
- ¿A qué se debe la dependencia en las personas mayores?
- ¿Cómo es la relación entre enfermedad e incapacidad?
- ¿Qué factores son los responsables de que algunas personas actuen por debajo de su capacidad real?
- ¿Cómo el ambiente físico y social puede ser generador de dependencia o de autonomía?
2.2. Mejorando la autonomía y autoestima de las personas mayores dependientes
- ¿Cómo piensan los cuidadores que favorecen la autonomía?
- ¿Qué hacen los cuidadores que favorecen la autonomía?
- ¿Cómo piensan los cuidadores que favorecen la autonomía?
- ¿Qué hacen los cuidadores que favorecen la autonomía?
- Guía-resumen para favorecer la autonomía en diversas actividades cotidianas
2.3. Enfrentándose a las situaciones difíciles
- ¿Qué son los comportamientos problemáticos?
- ¿Por qué pueden ocurrir?
- Desarrollando un plan de acción
- Comportamientos problemáticos y orientaciones para cada uno de ellos
     A) Deambulación
     ¿Cómo saber si una persona tiene problemas de deambulación?
     ¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener la deambulación?
     ¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha para la deambulación?
     ¿Qué recomendaciones generales de actuación se les pueden dar ante esta situación?
     B) Incontinencia
     Causas de la incontinencia
     ¿Qué factores determinan la aparición de incontinencia?
     ¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener la incontinencia?
     ¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha para la incontinencia?
     Tipos de incontinencia
     ¿Cómo reconocer los tipos de incontinencia persistente?
     Prevención de la incontinencia
         ¿Qué señales de alarma puede haber?
         ¿Qué ocurre entonces?
     Tratamiento de la incontinencia
         ¿Qué objetivos se pueden lograr con estos métodos?
         ¿Qué tipos de tratamiento hay?
     C) Agitación y reacciones catastrofistas
    Agitación
    ¿Cómo se comporta una persona que presenta agitación?
    Ante la presentación de un problema de agitación ¿qué es lo primero que hay que buscar?
    ¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener la agitación?
    ¿Qué posibles estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha ante esta situación?
    Agitación al atardecer
    Reacciones catastróficas
    ¿Qué puede influir en que se produzca una reacción catastrófica?
    ¿Cómo evitar la aparición de reacciones catastrofistas?
    ¿Cómo actuar ante una reacción catastrofista?
     D) Enfado y agresividad
     ¿Ante qué situaciones se puede una personas comportar de manera agresiva?
     ¿Qué se puede hacer para prevenir y reducir la agresividad?
     ¿Cómo actuar cuando su familiar se muestre agresivo?
     ¿Qué no se debe hacer cuando la persona se comporta de manera agresiva?
     E) Problemas de sueño
    ¿Cuáles son los principales cambios que se producen?
    ¿Qué produce dormir mal?
    ¿A qué pueden deberse todas esas molestias?
    ¿Qué factores pueden influir en el sueño?
    ¿Qué posibles causas o antecedentes pueden tener los problemas de sueño?
    ¿Qués estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha ante esta situación?
    ¿Qué se puede hacer para evitar los problemas de sueño?
     F) Dificultades con tareas de cuidado personal
    Dificultades en el aseo cotidiano: higiene y baño.
    ¿Ayudar en el baño o lavar a otra persona es una tarea sencilla?
    ¿Este problema conlleva dificultades para la situación de cuidado?
    ¿En qué se puede convertir esta situación?
    ¿Qués se puede hacer para ayudar en el aseo personal?
    ¿Qué se puede hacer para ayudar en el baño?
    ¿Existen otras formas de aseo además del baño y la ducha?
    ¿Cómo se realiza un baño de toalla o cama?
    Dificultades con la alimentación y el vestido
    ¿Qué consejos pueden ser útiles para favorecer la autonomía y prevenir situaciones difíciles en el vestido?
    ¿Qué consejos pueden ser útiles para favorecer la autonomía y prevenir situaciones difíciles en la alimentación?
     G) Comportamientos sexuales inapropiados
    ¿Qué comportamientos se pueden producir debido a la desinhibición de los impulsos sexuales?
    ¿Qué implicaciones en la vida familiar pueden tener los cambios en la conducta de la persona?
    ¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener este tipo de comportamiento?
    ¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha en esta situación?
     H) Aislamiento, soledad y tristeza
    ¿Cuáles pueden ser las causas de la tristeza?
        - Disminución del número de actividades
        - Pérdida de control
        - Otras razones
    ¿Qué es el ciclo de inactividad-tristeza?
    ¿Cómo saber si una persona mayor está triste?
    ¿Qué hacer ante la inactividad y la tristeza?
     I) Suspicacias, alucinaciones y delirios
    ¿Qué razones puede tener una persona para presentar este tipo de comportamiento?
    ¿Qué sugerencias generales puede tener en cuenta ante la aparición de alucinaciones o suspicacias?
    ¿Cuáles ueden ser las causas de las alucinaciones y las suspicacias?
    ¿Qué hacer cuando se presentan alucinaciones o suspicacias?
     J) Conducta perseverante y repeticiones
    ¿Por qué pueden ocurrir estos comportamientos repetitivos?
    ¿Qué consejos útiles pueden tener en cuenta para prevenir o disminuir la aparición de estos comportamientos?
2.4. Adaptando el entorno
- ¿Qué se entiende por adaptación del entorno?
- ¿Por qué es necesario adaptar el entorno a las condiciones de las personas mayores?
- ¿Cómo adaptar el entorno?

2.4.1. Adaptar la vivienda
2.4.2. Precauciones para evitar caídas

D) Enfado y agresividad

En este tipo de comportamiento problemático se incluyen todas aquellas conductas que manifiestan enojo o agresividad por parte de la persona que recibe los cuidados y que incluyen desde gestos o expresiones corporales ("ceño fruncido") hasta agresiones físicas, pasando por agresiones verbales (insultos, gritos), dejar de hablar o molestar, etc.

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¿Ante qué situaciones se puede una persona comportar de manera agresiva?

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¿Qué se puede hacer para prevenir y reducir la agresividad?

Buscar sus causas

Averiguar qué es lo que provoca que surjan estas reacciones.

No alejarse

Permanecer en el campo visual de la persona.

No utilizar la medicación como primera medida

Conviene utilizar primero estrategias como las que aquí se reflejan ya que el consumo de medicamentos (y las interacciones que entre ellos pueden existir) puede tener como consecuencia efectos no deseados.

Consultar con el médico

Consultar con el médico, explicarle el comportamiento observado y preguntarle si puede ser debido a efectos secundarios de la medicación, si puede existir algún problema físico o enfermedad que pueda estar influyendo en la aparición de ese comportamiento, etc.

Fomentar la independencia

Una de las posibles causas de los comportamientos agresivos es el sentimiento frustración que se genera ante el hecho de tener que aceptar que ya no se es tan independiente como antes. Al fomentar la independencia, se aumenta la confianza y la seguridad de la persona en sí misma. Pinche aquí para obtener información sobre cómo fomentar la independencia o la autonomía.

Mantener rutinas en la vida diaria

En muchas ocasiones las reacciones agresivas son debidas a que se han producido cambios en las rutinas diarias (comidas, hora de acostarse, etc.). Si han de introducirse cambios, hay que hacerlo de forma progresiva.

Plantear objetivos realistas

Planear actividades o tareas al alcance de las habilidades o capacidades de la persona. Si una tarea es muy compleja, tratar de dividirla en partes más sencillas y alcanzables. No razonar ni argumentar, sino plantear las cosas con claridad, evitando entrar en conversaciones que puedan resultar difíciles para la persona.

Realizar ejercicio

El ejercicio permite que la persona libere tensión y se distraiga (sobre todo si se realiza fuera de casa -un paseo, por ejemplo-), siendo beneficioso además por otras muchas razones (oxigenación, musculatura, etc.).

Atender a las expresiones no verbales

En muchas ocasiones, se puede predecir cuándo la persona va a comportarse de manera agresiva. En esas ocasiones, se empieza a notar a la persona inquieta, con una expresión de la cara más tensa, etc.

Ignorar la agresividad

El fin del comportamiento agresivo de la persona puede ser en ocasiones el de llamar la atención. Si lo consigue, lo más probable es que repita el comportamiento en futuras ocasiones para conseguir "llamar la atención". No reforzar las conductas agresivas.

Premiar la amabilidad

Cuando la persona actúe de forma beneficiosa para todos (tranquilamente, pidiendo o preguntando algo amablemente o colaborando) resulta beneficioso elogiarla y recompensarla (escuchando con atención, respondiendo afectivamente, etc.). Es fundamental que todas las personas que conviven con la persona que muestra este tipo de comportamiento se hayan puesto de acuerdo en cómo tratar a la persona.

Dibujo que describe situación de enfado

Buscar alternativas que impidan la agresividad

Si a la persona que se comporta agresivamente se le proporcionan actividades incompatibles con dicho comportamiento, es decir, se le proporcionan alternativas de actuación, aumenta la probabilidad de que la persona no se comporte de forma agresiva. Por ejemplo, si la persona empieza a hacer comentarios con tono agresivo, se le puede decir algo como: "me voy a sentar a tu lado para que me cuentes qué ocurre" o, si la forma de agresión es física (pellizcando o dando manotazos), se puede procurar que la persona tenga las manos ocupadas (por ejemplo, si ocurre cuando se está lavando a la persona, por ejemplo, pedirle que sujete con una mano la esponja y con otra un bote de jabón).

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¿Cómo actuar cuando su familiar se muestre agresivo?

Mantener la calma

A la vez que se ponen en práctica algunos de los consejos que se aportan en esta página, se debe mantener una actitud calmada, tratando de no mostrar miedo o alarma, empleando un tono de voz relajado, explicando lo que se está haciendo paso a paso, etc. (ver información dedicada a comunicación)

Dibujo que muestra dos posibles reacciones ante el enfado

Distraer a la persona

Distraer la atención de la persona con alguna actividad o comentario. Hablar de manera tranquila, con frases sencillas, como si no hubiera ocurrido nada. El objetivo es conseguir que se olvide del enfado distrayéndola con otra actividad.

Preguntar

Sugerir a la persona que, en lugar de comportarse de forma agresiva, comente lo que le ocurre o le preocupa. Preguntar cuál es el problema, ofrecer ayuda para solucionarlo o, por lo menos, escuchar. De todas formas, si la persona no quiere hablar, respetar su opción. Si se identifica la causa que provoca estas reacciones, éstas pueden ser evitadas en el futuro.

Evitar riesgos

Eliminar objetos peligrosos de la vista que puedan causar daño a alguna otra persona presente o a la propia persona.

Controlar la situación

Asegurarle a la persona que no se le va a hacer ningún daño. Si la violencia persiste, agarrar suavemente por los brazos a la persona. No es necesario ningún otro contacto físico.

Informar de lo que se va a hacer

Explicar en todo momento lo que se va a hacer, paso a paso. Por ejemplo, si se tiene que salir de casa, explicar a dónde se va, por qué se va, cuánto se va a tardar, etc.

Pedir ayuda

Si esta situación de agresividad es muy frecuente.

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¿Qué no se debe hacer cuando la persona se comporta de manera agresiva?

Reaccionar impulsivamente

o se debe tomar la agresividad como algo personal. Las personas se comportan con agresividad como consecuencia de los sentimientos de frustración que tienen, dada su situación de dependencia y, en ocasiones, de deterioro cognitivo, que les hace sentirse solas e incapaces.

Enfrentarse

No enfrentarse con las personas. No pedir explicaciones en el momento en el que la persona está nerviosa, especialmente si la persona presenta deterioro cognitivo.

Gritar

No levantar la voz. Actuar así contribuye a aumentar el enfado.

Tocar a la persona de manera inesperada

No iniciar movimientos bruscos para tocar a la persona. No acercarse a ella rápidamente, ni tampoco por detrás. Estas acciones pueden ser mal interpretadas.

Ser alarmista

No aumentar los sentimientos de amenaza o de alarma, ni pensar que sólo le ocurre a usted. Pensamientos como "¡Dios mío, por qué me pasará esto a mí!, ¡un día va a ocurrir una tragedia!, etc., sólo contribuyen a agrandar el problema produciéndole un mayor malestar.

Alertar a otras personas

No llamar a muchas personas en busca de ayuda. Si se tiene que pedir ayuda en una situación determinada, es preferible dirigirse a una única persona.

Provocar

No responder al comportamiento agresivo con "amenazas". "bromas", "tomaduras de pelo", etc.

Sujetar a la persona

No utilizar restricciones físicas que hagan que la persona se sienta sin posibilidad de escapar.

No tomar este comportamiento como un asunto personal

Evitar llorar

Evitar regañarle

Evitar exteriorizar sus miedos ante esta reacción.

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E) Problemas de sueño

¿Cuáles son los principales cambios que se producen?

En el envejecimiento normal es frecuente que se produzcan cambios en los patrones de sueño. Dormir menos tiempo más superficialmente, despertarse y levantarse a lo largo de la noche y aumento de la somnolencia y la fatiga diurna.

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¿Qué produce dormir mal?

Somnolencia, cansancio, fatiga, pesadez y, ocasionalmente, dolores en las extremidades, lo cual influye en que las personas tengan falta de reflejos, dificultad para concentrarse y recordar cosas, y, por tanto, puedan estar nerviosas, irritables, decaídas y fácilmente emocionables.

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¿A qué pueden deberse todas estas molestias?

Todas estas molestias pueden deberse a un número insuficiente de horas de sueño, aunque también es posible que se deban a una mala calidad del sueño. Por lo tanto, en muchas ocasiones será necesario encontrar "formulas" para que la persona mayor duerma mejor y no sólo para que duerma más.

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¿Qué factores pueden influir en el sueño?

En el sueño pueden pueden influir tanto factores intrínsecos del organismo (edad, estado fisiológico, patrones del sueño), conductuales (formas de actuar que lo facilitan o lo dificultan), emocionales y ambientales (temperatura, luz, ruido, etc.).

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¿Qué posibles causas o antecedentes pueden tener los problemas de sueño?

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¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha ante esta situación?

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¿Qué se puede hacer para evitar los problemas de sueño?

Buscar las causas

Observar si existe alguna circunstancia especial que pueda estar influyendo en que la persona no pueda dormir bien (ruidos, preocupaciones, necesidad de orinar, etc.) y adoptar medida para solucionarlo.

Consultar con el médico

Preguntar si la medicación que toma la persona puede tener efectos sobre el sueño. Consultar si los medicamentos que se utilizan para dormir son necesarios, ya que los medicamentos para conciliar el sueño pueden perder su eficacia si se toman de forma continuada e incluso pueden llegar a producir efectos no deseados, tales como una disminución del rendimiento cognitivo.

Preparar la habitación para dormir

Ha de ser silenciosa, con una temperatura adecuada y bien ventilada. Evitar los ruidos es muy importante ya que a las personas mayores les cuesta mucho conciliar el sueño una vez que se despiertan.

Utilizar el dormitorio sólo para descansar

Siempre que las condiciones de la casa lo permitan. Evitar que en el dormitorio se realicen otra serie de actividades distintas, como comer, ver la televisión, leer, hablar por teléfono, etc.>

No permanecer en la cama despierto

Pasar bastante tiempo en la cama, a pesar de dormir poco, puede agravar las dificultades. Puede que una de las razones por las que se permanezca mucho tiempo en la cama sea la de que no se tiene nada que hacer. Una buena opción es la de proponer actividades sencillas acordes con sus capacidades para que pueda realizarlas cuando se levante por la mañana.

Comer saludablemente

Evitar comidas copiosas antes de irse a la cama o excitantes (té, café, alcohol) durante las horas anteriores a acostarse. Una buena solución es cenar pronto o realizar una merienda-cena y, al acostarse, tomar un vaso de leche templada.

Realizar actividades relajantes

Escuchar música, tomar un baño, rezar o leer algo distraído puede favorecer el estado de relajación y, así, facilitar el sueño.

No dar demasiada importancia al no dormir

Si a la persona le cuesta dormir, sugerir que no se obsesione con volver a quedarse dormido y poner en práctica algunas de las medidas que aquí se sugieren.

Practicar la relajación

Un sencillo ejercicio de respiración profunda podrá resultar muy útil.

Mantener horarios fijos

Mantener un horario fijo para acostarse y levantarse es una de las sugerencias más importantes de cara a facilitar el sueño.

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F) Dificultades con tareas de cuidado personal

Dificultades en el aseo cotidiano: higiene y baño

Una de las primeras actividades cotidianas que se ve afectada cuando una persona empieza a tener dificultades para ser independiente es la del aseo personal (bañarse, ducharse, etc.).

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¿Ayudar en el baño o lavar a otra persona es una tarea sencilla?

Ayudar en el baño o lavar a otra persona no es una simple tarea mecánica, sino que requiere de algunas destrezas:

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¿Este problema conlleva dificultades para la situación de cuidado?

La persona que recibe los cuidados:

y, por lo tanto, ante la situación de tener que ser ayudado para realizar tareas "íntimas", puede:

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¿En qué se puede convertir esta situación?

De esta manera, la situación del aseo se puede convertir en una tarea que plantea un verdadero problema para los cuidadores, ya que puede llegar a exigir un esfuerzo excesivo que, en último lugar, puede suponer un desgaste físico y psíquico para el cuidador.

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¿Qué se puede hacer para ayudar en el aseo personal y en el baño?

Mantener un entorno agradable y en el que se facilite llevar a cabo la tarea del aseo

Existen elementos sencillos que pueden introducirse en el baño y que facilitan en gran medida la independencia de las personas mayores

Recomendaciones para la hora del baño

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¿Qué se puede hacer para ayudar en el aseo personal y en el baño?

Respetar su intimidad

Respetar al máximo la autonomía personal

Crear rutinas para la higiene y el baño

Es importante que la ducha o el baño tengan lugar siempre a la misma hora del día. Elegir un momento concreto del día para el baño, teniendo en cuenta no sólo las necesidades de la persona a la que se cuida sino también las propias (cuando se disponga de más tiempo, cuando se esté más descansado, etc.).

Explicar lo que se va a hacer

Explicar a la persona cada uno de los pasos que se van a dar y cómo se van a dar (ej.: "voy a enjabonarte el pelo con cuidado"). En algunos casos las instrucciones verbales pueden ser suficientes (ej.: "ahora no te olvides de coger el champú para lavarte el pelo", "levanta la pierna y métela en la bañera"). Cuando sea necesario ayudar a l apersona físicamente, hay que hacerlo, pero intentando que la persona haga lo máximo posible.

Mantener la calma

Prestar toda la atención

Cuando se está ayudando en el baño a alguna persona, ésta se puede sentir en algún momento vulnerable e indefensa. Por esta razón, es necesario estar atento a sus sentimientos y reacciones. Hay que escuchar todo lo que la persona diga y actuar en consecuencia, aunque se opine lo contrario (ej.: si la persona dice que el agua está fría, calentarla un poco). Si la persona tiene la sensación de que controla la situación, se sentirá mucho más cómoda. Además, conviene tener en cuenta que la persona puede sentir pudor. Si se le cubren las partes del cuerpo que en ese momento no se están lavando, se sentirá mucho mejor.

Hacer accesibles los útiles del baño

En ocasiones las personas mayores no utilizan la esponja o el gel, sencillamente porque les resulta difícil acceder a ellos (porque se tienen que mover mucho o hacerlo de una manera que les resulta incómoda). Se puede decidir la ubicación de los elementos necesarios para el baño con la persona mayor de tal forma que los pueda utilizar.

Anticipar o prevenir las situaciones difíciles

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¿Existen otras formas de aseo además del baño y la ducha?

Un baño completo o una ducha son las mejores formas de mantener la higiene personal. Siempre que sea posible, han de ser las opciones preferibles. En cualquier caso, lo importante es recordar que los objetivos de la higiene personal son mantener la limpieza corporal y evitar los malos olores. Por lo tanto, se pueden utilizar otras formas de aseo distintas como el baño en la cama o baño de toalla.

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¿Cómo se realiza un baño de toalla o cama?

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Dificultades con la alimentación y el vestido

Otras situaciones que pueden resultar problemáticas en la situación del cuidado son las relacionadas con la alimentación y el vestido.
Al igual que en el caso de la higiene y el baño, alimentarse y vestirse son actividades que la persona podía realizar por sí misma hasta hace poco tiempo. La pérdida de habilidades y la situación de dependencia que ésto conlleva pueden llevar a la persona que lo sufre a sentimientos de inquietud o irritabilidad (sobre todo en los primeros momentos) que pueden provocar que se sienta incómoda, se irrite facilmente o que, a veces, se muestre agresivo.
En los casos en los que, además, la persona presente deterioro cognitivo, realizar estas actividades será más complejo. En estos casos, la paciencia, la flexibilidad, la creatividad y el conocimiento que se tenga de la persona cuidada serán algunas de las destrezas que deberán ser tenidas en cuenta por los cuidadores de cara a realizar estas actividades de la mejor manera posible.
Tanto en las tareas relacionadas con el vestido como en las de la alimentación, hay que prestar especial atención a dos cuestiones: favorecer la autonomía de la persona en la medida de lo posible en la alimentación y en el vestido y prevenir o controlar las reacciones agresivas que puedan surgir.

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¿Qué consejos pueden ser útiles para favorecer la autonomía y prevenir situaciones difíciles en el vestido?

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¿Qué consejos pueden ser útiles para favorecer la autonomía y prevenir situaciones difíciles en la alimentación?

Estar alerta ante la posible aparición de problemas nutricionales.

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G) Comportamientos sexuales inapropiados

En primer lugar, es importante tener en cuenta que en las personas mayores, aunque presenten deterioro cognitivo, no necesariamente desaparece su vida sexual. Continúan teniendo sensaciones, percibiendo estímulos (señales) de contenido sexual y teniendo respuestas sexuales ante éstas, etc.

Los problemas surgen como consecuencia de las alteraciones neurológicas que se producen en las zonas cerebrales encargadas de controlar las inhibiciones de los impulsos sexuales.

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¿Qué comportamientos se pueden producir debido a la desinhibición de los impulsos sexuales?

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¿Qué implicaciones en la vida familiar pueden tener los cambios en la conducta de la persona?

La vida sexual con la pareja puede sufrir modificaciones:

La manera de actuar en estos casos depende del otro miembro de la pareja. En cualquier caso, siempre se trata de una opción razonable. Se puede seguir manteniendo relaciones sexuales, evitarlas de manera suave, decidir en función de las circunstancias, etc. Cualquier decisión es válida, lógica y comprensible.

En ocasiones, los comportamientos pueden afectar al cuidador o a otros familiares.

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¿Qué posibles causas o antecedentes puede tener este tipo de comportamiento?

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¿Qué estrategias de afrontamiento se pueden poner en marcha en esta situación?

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H) Aislamiento, soledad y tristeza

Aunque este problema pueda no ser tan "llamativo" como otros (deambulación, alucinaciones, agresividad) y, además, no plantee de manera directa ninguna dificultad, riesgo o peligro para la persona que cuida o para las personas que rodean a la persona que recibe los cuidados, la realidad es que puede llegar a suponer, tanto a corto como a largo plazo, un verdadero problema, ante la cronificación de sus manifestaciones más directas (pérdida de apetito, aislamiento) y las consecuencias derivadas del padecimiento del problema (ej: la apatía, dejadez, etc. puede provocar en la persona que cuida sentimientos de enfado, irritabilidad, preocupación, etc.). En las personas con demencia, además, estos problemas pueden agravar significativamente los síntomas propios de su enfermedad, aumentando la incapacidad de la persona mayor para desenvolverse en su vida diaria.

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¿Cuáles pueden ser las causas de la tristeza?

Disminución del número de actividades

Existen muchas razones por las que las personas mayores pueden sentirse tristes. En la mayoría de las ocasiones, las enfermedades que provocan dependencia impiden que la persona que las padece no pueda llevar a cabo una serie de actividades que le resultan placenteras. No realizar estas actividades contribuye en gran medida al aislamiento, a la soledad y, por tanto, al sentimiento de tristeza.

Pérdidas asociadas al padecimiento de una enfermedad que provoca dependencia

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Pérdida de control

Además de lo anterior, no sólo influye en que la persona pueda sentirse triste el hecho de que no puede realizar una serie de actividades que le resultaban placenteras. La dependencia o la incapacidad provoca el que una persona, que hasta ese momento era capaz de valerse por sí mismo para realizar las actividades básicas de la vida diaria (por ejemplo, actividades como ir al baño, asearse, comer, etc. e incluso, actividades como encender o apagar las luces, cerrar las cortinas, etc.) se vea privada de las habilidades necesarias para llevar a cabo esas actividades. De esta forma pasa a depender de otras personas para poder ver satisfechas muchas de sus necesidades (aseo, alimentación, salir a la calle, etc.).

¿Qué puede ocurrir cuando una persona no tiene el control sobre la situación?

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Otras razones

Tanto la disminución del número de actividades que se pueden realizar como la sensación de pérdida de control sobre el entorno pueden llevar a la persona a sentirse inútil. Además, como normalmente disminuye el número de contactos que se tienen con otras personas (amigos, familiares, etc.), la persona puede llegar a sentirse sola y los aspectos positivos que esas relaciones le aportaban (afecto, diversión, distracción, etc.), etc.

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¿Qué es el ciclo de inactividad-tristeza?

Las personas se sienten tristes si no reciben pequeñas satisfacciones diarias (desde las obtenidas a través de la realización de actividades, hasta las obtenidas a través de, por ejemplo, recibir atención de los demás) que les hacen mantener un estado de ánimo alegre. Además, el hecho de estar triste lleva a sentirse peor y a no tener ganas de realizar actividades. Esto, a su vez, aumenta la tristeza y así sucesivamente, de tal modo que la situación progresivamente va empeorando, produciéndose una espiral de inactividad-tristeza de la que no es fácil salir.

Dibujo de persona tristeGráfico del ciclo inactividad-tristeza

Estar enfermo y tener que depender de otras personas, cediéndoles a ellas la iniciativa de organizar la propia vida, favorece que aparezcan sentimientos de tristeza.
Estos sentimentos, a su vez, pueden dar lugar a una "incapacidad excesiva" en la vida diaria. Es decir, las dificultades para desenvolverse producidas por alguna enfermedad, pueden ser aún mayores como consecuencia de sentirse triste y deprimido. Así, si una persona que necesita cuidados tiene además sentimientos de tristeza, probablemente tendrá más necesidad de ayuda por parte de los demás.


Gráfico sobre tristeza-dependencia

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¿Cómo saber si una persona mayor está triste?

Cuando una persona está triste, se producen una serie de cambios en su manera de ser "habitual" que han de ser tenidos en cuenta.

¿Cuáles pueden ser las señales de alerta?

La persona ...

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¿Qué hacer ante la inactividad y la tristeza?

Tener control sobre la propia vida

Muchas personas que están tristes no encuentran sentido a su vida y no ven ninguna razón para seguir viviendo. Además, pueden sentir que han perdido el "control" sobre su vida. Lo que antes hacían de forma rutinaria con total autonomía, ahora es gran parte tarea del cuidador (que decide el cuándo y el cómo de las cosas, qué comer, cuánto dormir, etc.). La persona mayor, ante esta nueva situación, se siente menos capaz que antes y emocionalmente se siente frustrada. Por esta razón, conseguir que tenga responsabilidades es siempre una buena manera de ayudarle a vencer la tristeza (por ejemplo, tareas de la casa, tener un animal de compañía o cualquier otra actividad agradable para él o ella). Así mejorará tanto su salud física como mental.

Sentirse útil

Asegurarse de que las actividades que la persona intente llevar a cabo sean útiles para ella o para los demás, de forma que pueda sentirse satisfecha de su labor. No es conveniente que haga tareas demasiado complicadas, porque los pequeños fracasos podrían desanimarla.

Realizar actividades agradables

Intentar que la persona realice actividades agradables como parte de su vida diaria. Hay que diseñar un plan que implique aumentar estas actividades. Elegir aquellas que sean divertidas, interesantes o recompensantes para ella y animarla a participar y ponerlas en práctica. En la página dedicada a la elaboración de un plan de acción se puede encontrar información útil sobre cómo desarrollar este plan.

¿Qué actividades pueden resultar del agrado de la persona mayor?

Acudir a grupos de actividades

Son muy útiles para aumentar la motivación, la autoestima, las relaciones personales, la actividad y para prevenir la depresión. La oportunidad de hablar con otras personas y el ser estimulado para la realización de actividades ayuda a prevenir y superar la tristeza. Si el estado de salud de su familiar lo permite, una de las posibilidades más sencillas es animarle a que acuda a centros sociales, sean éstos para personas mayores o abiertos a personas de todas las edades.

Facilitar que se relacione con otras personas

Pedir a otras personas (familiares, amigos, etc.) que realicen visitas, que hablen con la persona y que traten de despertar su interés por las cosas.

Escuchar y hablar con él/ella

Darle apoyo, escuchar sus sentimientos e intentar entenderla. Hablar con ella e intentar descubrir aquello que pueda motivarla y gustarle. Animarla a participar en las conversaciones.

Fomentar la actividad física

Intentar que haga algún ejercicio físico.

Consultar con profesionales de salud mental

Cuando los sentimientos de tristeza y malestar sean muy severos y frecuentes. Si es posible, que el profesional esté especializado en personas mayores.

No insistir ni presionar

No se debe insistir constantemente sobre la necesidad de que se debe hacer algo para salir del estado de tristeza, ya que así sólo se logrará aumentar sus sentimientos de frustración y desánimo. Tampoco hay que presionar constantemente para que le atienda un profesional. De ese modo, sólo se conseguirá que se aísle más.

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I) Suspicacias, alucinaciones y delirios

Las personas que sufren alucinaciones ven u oyen cosas que para los demás no existen, pero que para ellos forman parte de una realidad. Pueden sentir, oler o tocar cosas que realmente no existen, que están presentes únicamente en su imaginación. También pueden mantener ideas erróneas acerca de la realidad, que en ocasiones toman la forma de sospechas o suspicacias sobre el robo de algunas pertenencias ("mi hija me roba el dinero"), de persecución ("me quieren hacer daño") o ideas de culpa ("soy una mala persona").

La ocurrencia de este tipo de situaciones provoca en los cuidadores un gran malestar, ya que se desconciertan (al ver que algo que no existe es dado por seguro por la persona cuidada), no saben como actuar y, por lo tanto, sufren un gran impacto emocional (tristeza, ganas de llorar, ira, etc.).
Este tipo de problema no es muy frecuente entre las personas mayores.

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¿Qué razones puede tener una persona para presentar este tipo de comportamiento?

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¿Qué sugerencias generales puede tener en cuenta ante la aparición de alucinaciones o suspicacias?

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¿Cuáles pueden ser las causas de las alucinaciones y las suspicacias?

A veces, los cuidadores u otras personas cercanas a la que recibe los cuidados valoran de una manera particular las primeras manifestaciones de este tipo (suspicacias o alucinaciones) atribuyendo algunas causas a la forma de comportarse de sus familiares que no responde a las causas reales.
Si al hecho de cuidar a una persona que tiene conductas suspicaces o alucinaciones, que ya es suficientemente impactante, se le añade que además se valoran socialmente de manera poco apropiada estos comportamientos, el resultado es un gran malestar en el cuidador.
En la tabla siguiente se observan cuáles son las valoraciones que frecuentemente realizan los cuidadores y cuáles son, en realidad, las causas de tales comportamientos.

¿A qué causas lo atribuyen los cuidadores?

¿Cuáles son las causas reales?

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¿Qué hacer cuando se presentan alucinaciones o suspicacias?

Mantener la calma

Si se permanece tranquilo, se puede transmitir a la persona, que en ese momento se encuentra asustada y angustiada, una sensación de sosiego que será de gran utilidad para tranquilizarla. Para que la persona esté más tranquila se le puede coger de la mano y hablarle suavemente.

Identificarse

Permaneciendo en el campo visual de la persona, decir nuestro nombre permitirá que la persona lo reconozca, facilitando que se sienta confiada y protegida por alguien que no le es extraño.

Hablar de forma suave

Dirigirse a la persona con un tono de voz suave. Si a la persona no le desagrada el contacto físico, se la puede tranquilizar también a través de un abrazo, cogiéndole la mano, etc.

Prestar atención y proteger

Escuchar a la persona para que se sienta atendida y protegida. Decir que se va a hacer cargo de los problemas o que se va a comprobar que todo marcha bien.

Comprobar

Asegurarse de que las preocupaciones no están justificadas antes de proceder a tranquilizar y distraer a la persona.

Asegurar que no sucede nada

Demostrar que no está ocurriendo lo que piensa. Para ello, además de con palabras, conviene, en función de cada caso, llevar a cabo acciones que demuestren que no ocurre nada (ej.: registrar la habitación y decir que no hay nadie, que volverá en unos minutos para comprobar que todo sigue en orden, etc.)

Dibujo de un hijo tranquilizando a su padre

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Distraer

Tratar de que la atención de la persona no se centre en el tema de la suspicacia o de la alucinación. Realizar otra actividad que permita que la persona deje de preocuparse por lo que acaba de pasar. Por ejemplo: "vamos a la cocina a tomar un vaso de leche caliente".

Utilizar medios auxiliares

Utilizar medios que puedan ayudar a prevenir las alucinaciones. Por ejemplo, utilizar una pequeña luz por la noche, poner un timbre o una campanilla para que la persona pueda avisar si ocurre algo, etc.

Explicar la situación

Si las alucinaciones ocurren en público, no avergonzarse. Guardar la calma y explicar la situación a las personas presentes. Recordar que no hay nadie culpable de la situación, sino que tan sólo es una manifestación más de la enfermedad. No hay nada por lo que avergonzarse.

Dejarlas pasar

No todas las alucinaciones o delirios son negativas. Si las alucinaciones no entrañan un peligro o malestar para la persona u otras personas, puede ser una alternativa dejar que ocurran (por ejemplo: si la persona está hablando sin alterarse con alguien que no existe realmente).

Consultar con el médico la medicación que se le está administrando, a veces ésta puede contribuir a esta situación.

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¿Qué no hacer cuando se presentan alucinaciones o suspicacias?

Discutir o argumentar

No discutir con la persona que sufre alucinaciones ni negar la existencia del objeto de la alucinación. A través de la discusión o la negación se puede conseguir poner más nerviosa o frustrada a la persona.

Responder

No es necesario decir que se está de acuerdo ni discrepar. Proporcionar una respuesta que no comprometa (ej.: "yo no oigo las voces que tú oyes, pero me imagino que te hacen sentir miedo".).

Ser especialmente cariñoso

Aunque es importante prestar atención y atender las necesidades de la persona que cuidamos, no conviene ser demasiado cariñoso en estas ocasiones. Reservar las manifestaciones de afecto para estados de ánimo más positivos, por ejemplo, cuando la persona ya se encuentre más calmada.

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J) Conducta perseverante y repeticiones

Comportamientos que consisten en conductas repetitivas o perseverantes, tanto verbales como físicas (gestos, movimientos). Este tipo de comportamientos es muy común en aquellas personas que presentan deterioro cognitivo, ya que éste afecta a la capacidad de las personas para recordar algún suceso (ej: qué se les ha contestado, dónde han puesto las llaves, etc.).

Ejemplos de comportamientos repetitivos

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¿Por qué pueden ocurrir estos comportamientos repetitivos?

Aburrimiento

Es posible que el comportamiento se deba a que está "llamando la atención", por ejemplo, porque se aburre y quiere distraerse, o porque se siente sola y quiere compañía.

Olvido

En ocasiones puede parecer que no escucha o no hace un esfuerzo por recordar (y por eso repite las preguntas). Ante esta posibilidad, la persona que cuida puede pensar que no se le está prestando atención o que se podría hacer un esfuerzo por recordar, pudiendo llegar incluso a enfadarse ante la conducta repetitiva.
En realidad, un comportamiento de este estilo (por ejemplo, preguntar repetidamente si se ha apagado el gas) puede ser consecuencia del deterioro cognitivo, que provoca en la persona una pérdida progresiva de la memoria. Esta pérdida de memoria puede generar en la persona un sentimiento de inseguridad o incertidumbre, que es el que en último término provoca el que se repitan las preguntas o los comportamientos repetitivos (ej: buscar las llaves, asegurarse de si se ha cerrado una puerta, etc.).

Malestar físico

En ocasiones, las conductas perseverantes o repetitivas pueden estar indicando que no se encuentra cómoda por algún motivo, siendo este tipo de comportamiento la manera a través de la cual la persona expresa o manifiesta su malestar. Puede no reconocer cuál es la causa de su malestar, lo que contribuye a que se muestre inquieta (siendo el comportamiento perseverante o repetitivo una manifestación de esta inquietud).

¿Qué situaciones pueden provocar malestar físico?

Malestar psicológico

Es posible que se encuentre preocupada o inquieta por algún motivo (por ejemplo, por la enfermedad de un familiar). Dormir mal o estar agotado por alguna actividad puede influir también en que la persona no tenga la misma capacidad que en otros momentos de recordar o de prestar atención a las cosas.

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¿Qué consejos útiles pueden tener en cuenta para prevenir o disminuir la aparición de estos comportamientos?

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2.4. Adaptando el entorno para favorecer el cuidado

¿Qué se entiende por adaptación del entorno?

Por adaptación del entorno se entienden todas aquellas modificaciones que se pueden realizar en el ambiente que rodea a la persona mayor y que facilitan que pueda realizar las actividades cotidianas (asearse, cocinar, caminar, etc.) de una manera más segura, sencilla e independiente.

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¿Por qué es necesario adaptar el entorno a las condiciones de las personas mayores?

Para prevenir la ocurrencia de situaciones peligrosas

En el envejecimiento normal es frecuente que existan una serie de cambios físicos y cognitivos que hacen más fácil que las personas mayores sufran accidentes y tengan más consecuencias negativas. Así, el declive de las habilidades motrices y la velocidad de razonamiento, la existencia de pérdidas visuales y auditivas, el aumento de la vulnerabilidad a los efectos del cansancio y del agotamiento y la disminución de la capacidad de reserva física hace más difícil que el organismo responda adecuadamente ante situaciones que pueden ocasionar daño. Así, se puede adaptar el entorno físico de tal forma que, en la medida de lo posible, disminuya la probabilidad de que ocurra una situación peligrosa (p. ej., una caída).

(Ver consejos útiles para prevenir caídas)

Para facilitar la realización de actividades

Una organización adecuada de una casa o habitación puede facilitar el que la persona mayor se desenvuelva con libertad. Una casa organizada en función de la capacidad física y cognitiva de la persona mayor permitirá, en mayor medida, que ésta pueda seguir realizando muchas actividades por sí misma, favoreciendo de esta manera su autonomía.
Para aumentar la calidad de vida de las personas (comodidad, intimidad, etc.)
A través de ciertas modificaciones ambientales, se puede lograr un entorno que favorezca la intimidad y la comodidad de las personas. La comodidad del entorno influye positivamente en el estado emocional de la persona mayor. Un lugar cómodo y tranquilo, con temperatura agradable, con buena luz, etc., facilita en gran medida que la persona se sienta bien.

Para optimizar el aprovechamiento de las capacidades funcionales de la persona

Especialmente para personas que presentan deterioro cognitivo, un entorno adaptado puede facilitar en gran medida que éstas puedan seguir ejercitando unas habilidades que, en otras condiciones, desaparecerían (por ejemplo: asearse, desplazarse, etc.). En este sentido, en ocasiones, la adaptación del entorno puede retrasar o evitar la decisión de tener que recurrir a una residencia.

Para evitar comportamientos problemáticos

Un ambiente adecuado puede, además, favorecer que no aparezcan problemas de comportamiento. Un entorno conocido (o con elementos conocidos) permite que la persona no se sienta desorientada, confusa o preocupada. Si la persona se siente segura, con capacidad de control del entorno, es más difícil que se comporte agitadamente, deambule, etc.

Ventajas para el cuidador

Además, un entorno de esas características también favorece a los cuidadores, ya que tendrán que prestar menos atención al mayor o no recibirán la misma cantidad de demandas, la relación con el mayor será más agradable, podrá disponer de más tiempo para sí mismo (pasear, visitar a familiares o conocidos, etc.).

Beneficios psicológicos

Todas las ventajas que se obtienen a través de la modificación del entorno, comentadas anteriormente, contribuyen a que la persona se sienta bien (sin preocupaciones), al mantenimiento de su autoestima, a mantener o aumentar la sensación de control de la persona, etc.
Ante la situación de tener que tomar decisiones sobre qué modificaciones pueden ser útiles, hay que plantearse modificaciones de tipo general (que sean útiles en general para cualquier persona mayor) y modificaciones específicas para cada persona en particular (en función de su situación -capacidad funcional y cognitiva-).

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¿Cómo adaptar el entorno?

Evitar estímulos distractores

A todas las personas les distraen los ruidos, las conversaciones de la gente, etc. En el caso de las personas mayores, sobre todo si tienen deterioro cognitivo, los efectos distractores de estos estímulos son todavía más significativos. Si se eliminan potenciales distractores (por ejemplo, una televisión encendida cuando se está intentando conversar con la persona), la capacidad para enfocar o atender de la persona con limitaciones cognitivas puede mejorar significativamente.

Evitar lo desconocido

Resulta de gran utilidad evitar la presencia de estímulos desconocidos o no habituales (ej.: ruidos, la presencia de varias personas desconocidas, etc.) no sólo porque facilitan que la persona se distraiga, sino porque pueden provocar en ella sentimientos de inquietud.

Utilizar señales facilitadoras de comportamientos y capacidades

El ambiente debe servir como elemento que permita aumentar la probabilidad de que la persona mayor utilice capacidades mentales residuales, aportando señales que permitan completar las cadenas de pensamientos. La memoria tiende a ser mejor cuando se utilizan objetos o pistas que faciliten el recuerdo o el reconocimiento. Por ejemplo: para una persona mayor con deterioro cognitivo, colocar un cartel con un dibujo en la puerta del baño que ilustre un aseo. Es probable que, si no se pusiese ese cartel, la persona deambulase por la casa, sin saber muy bien a dónde quiere ir.
En este sentido, también se puede facilitar la orientación temporal de las personas con deterioro cognitivo a través de la colocación de relojes y calendarios en lugares claramente visibles.
Disponer de una lista al lado del teléfono con números que la persona pueda necesitar en un momento determinado (bomberos, policía, teléfonos del trabajo, de domicilios de familiares, de vecinos, etc.).
Objetos, posesiones personales y estímulos tales como sonidos, imágenes y texturas pueden ser mucho más efectivas en personas mayores para ayudar a la memoria que conversaciones "abstractas" sobre sucesos o situaciones pasadas, que únicamente facilitan confusión en la persona mayor.
Se debe prestar atención, a la hora de organizar el entorno, a aquellas cuestiones que faciliten o que maximicen las capacidades sensoriales de las personas mayores: evitar luces que deslumbren, evitar demasiada o poca luz, utilizar colores que realcen el contraste de elementos que se consideren importantes (por ejemplo: los pomos de las puertas, el inodoro, etc.), mirar a la persona directamente cuando se hable con ella, evitar los ruidos de fondo o que conversen varias personas a la vez, etc.

Procurar evitar cambios bruscos en el ambiente

El orden y la rutina en las actividades y sucesos de la vida diaria contribuye a que las personas mayores se sientan más seguras y se desenvuelvan con más independencia en su entorno habitual. Por ejemplo, si las rutinas habituales como levantarse de la cama, comidas etc. se realizan habitualemtne a la misma hora, se ayudará a la persona a anticiparlas y a que participe en ellas en la medida de sus posibilidades. Cuando se deba cambiar la rutina (cambios de medicación, de domicilio, etc.), se debe informar a la persona, tratando de hacerle sentirse seguro sin grandes explicaciones. Estas recomendaciones son especialmente útiles cuando la persona presenta deterioro cognitivo.
En este sentido, y respecto a las relaciones sociales o a las actividades en las que pueden verse implicadas más personas (ir de compras, ir al médico, etc.), conviene tener en cuenta que grandes grupos de gente o personas que estén realizando actividades no habituales para la persona mayor (por ejemplo, cantar, bailar, etc.), pueden favorecer que éstas se sientan incómodas, confusas, se desorienten, se inquieten, etc. Una persona puede desenvolverse con efectividad en grupos reducidos (dos, tres personas). Esto es importante para que el cuidador lo tenga en cuenta, por ejemplo, al organizar reuniones familiares, salidas al médico o salidas de compras (tratar de hacerlo en un horario en el que previsiblemente se encuentre menos gente).

Adaptar la vivienda

Se pueden realizar diferentes adaptaciones o modificaciones en la vivienda con el objetivo de aumentar la seguridad de la misma (evitar caídas, por ejemplo), la calidad de vida de las personas mayores que viven en ella, etc. En la página dedicada a la adaptación de la vivienda se pueden encontrar algunos ejemplos de posibles adaptaciones.

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2.4.1. Adaptar la vivienda

En toda la casa

Instalar cerraduras de seguridad en puestas y ventanas.

Mantener la casa ordenada y despejada de obstáculos.

Despejar de cables eléctricos las zonas por las que camina.

Proteger todos los enchufes, radiadores, escaleras, etc.

Retirar alfombras sueltas y rotas.

Utilizar alfombras antideslizantes o fijarlas al suelo.

Mantener una buena iluminación y ventilación.

Si la casa tiene escaleras, asegurar que tenga pasamanos y barandilla.

Evitar mobiliario innecesario.

Evitar suelos resbaladizos.

No dejar a la vista objetos peligrosos.

Pintar la puerta de entrada del mismo color que la pared para disimularla.

 

Instalación eléctrica

Los cables no deben estar en lugares de paso.

Asegurar los enchufes.

Colocar interruptores en lugares estratégicos

Al principio y al final de unas escaleras

En la cabecera de la cama.

Al principio y al final de un pasillo

Revisar la instalación eléctrica y sustituir los elementos (enchufes, clavijas...) que no se encuentren en buenas condiciones.

Iluminación

Disponer de un interruptor en las partes alta y baja de las escaleras, y un interruptor fácil de pulsar en la entrada de cada habitación.

Iluminación adecuada, evitar destellos, brillos y reflejos.

Señalizar con colores llamativos los interruptores.

Aprovechar en la medida de lo posible la luz natural.

Organización del mobiliario

Poner a un lado los muebles u objetos que dificultan el paso.

Procurar eliminar las alfombras o, en caso de tenerlas, procurar que no estén dobladas, que no se muevan fácilmente, etc.

Evitar que objetos como cables, juguetes, etc. no estén en lugares de paso.

Las sillas o sillones con apoyabrazos y respaldo alto son muy adecuadas. Los asientos no deben ser ni muy elevados ni muy bajos, ya que de esa manera dificultarían las acciones de sentarse o levantarse.

En la medida de lo posible, los bordes de los muebles deben ser redondeados.

Baño

Colocar letreros o dibujos que permitan identificar bien el baño.

Dispositivos que indique claramente el agua fría y la caliente.

Eliminar obstáculos que puedan favorecer las caídas.

No dejar a la persona mayor sola.

Suelo del baño antideslizante.

Comprobar que en el suelo no haya agua.

Sustituir la bañera por un plato de ducha.

Alfombrillas para la bañera o ducha antideslizantes.

Utilizar barras asideras de un color que contraste con el de la superficie de la pared. Estas barras pueden ser instaladas tanto en la ducha o baño, como en la taza del baño. Así se le facilita la tarea de sentarse y levantarse a la persona mayor.

En tiendas especializadas se pueden encontrar elementos que pueden facilitar el aseo: bancos o sillas de baño, alzadores de WC, duchas de teléfono, etc.

Procurar que la temperatura del baño sea agradable.

No cerrar con pestillo la puerta del baño (puede haber una urgencia).

Cambio de bañera por ducha.

Comprobar la temperatura del agua.

Evitar el uso de aceites de baño, pueden hacer que la bañera resbale.

Retirar el pestillo, si lo hay, de la puerta del baño para evitar que la persona se quede encerrada dentro.

Si tiene aparatos eléctricos en el baño es mejor retirarlos.

Instalar una luz que quede encendida por la noche.

Colocar los utensilios siempre en el mismo lugar.

Evitar colocar toallas en el suelo, pueden resultar resbaladizas.

Dormitorio

Colchón de aire. Similares a una colchoneta, a través de su utilización se facilita el alivio de la espalda.

Protectores para la piel. Su función es la de disminuir o evitar las consecuencias del roze de aquellas partes del cuerpo que por determinados motivos (huesos salientes, posturas, etc.) pueden llegar a producir llagas o dolores.

Cama articulada. En aquellos casos en los que la persona no pueda alternar los periodos de encamamiento con dar pequeños paseos o sentarse en un sillón, la cama articulada permite evitar la inmovilidad absoluta.

Colocar un interruptor de luz cerca de la cama.

Tener una lámpara que pueda estar encendida toda la noche o bien instalar un foco de luz que permanezca encendido toda la noche.

Se puede colocar un intercomunicador (como el utilizado para los bebés) para poder tener conciencia de cualquier ruido que indique una caída o necesidad de ayuda.

Retirar alfombras sueltas o fijarlas al suelo.

Señalizar mediante dibujos o palabras escritas el contenido de cajones (ejemplo: calcetines, faldas, jerséis, etc.).

Colocar en el armario únicamente la ropa indispensable, por ejemplo, la ropa de cada temporada.

Cocina

Utilizar sillas o banquetas estables.

Utilizar suelo antideslizante.

Utilizar vasos y platos de plástico, baberos o cualquier objeto que facilite la tarea. Los cubiertos con mayor superficie de agarre son más fáciles de manejar. No utilizar cubiertos de plástico, ya que son frágiles y, si se rompen, pueden resultar peligrosos. Procurar que, en la medida de lo posible, los útiles de cocina (vasos, tazas, platos, etc.) que se utilicen sean de materiales difícilmente rompibles.

Guardar sustancias o líquidos peligrosos (tóxicos) bajo llave.

Colocar los utensilios de uso más frecuente en los lugares más accesibles.

Mantener los cuchillos o elementos cortantes en lugar seguro.

Cerrar las llaves del gas o del agua. En algunos casos, sustituir el gas por electricidad, sobre todo en cocinas.

Retirar frutas y verduras artificiales o los imanes de la nevera en forma de alimento que puedan tener apariencia comestible.

Colocar los estantes a la altura adecuada, ni demasiado alta, ni demasiado baja.

Es preferible el uso de grifos con palanca.

Utilizar sillas y banquetas con suficiente estabilidad.

Mantener el suelo seco.

Tapar los enchufes o protegerlos para evitar accidentes.

Salón

Las sillas o sillones más adecuadas son aquellas con apoyabrazos y respaldo alto.

El sillón es preferible al sofá.

Los asientos deben estar colocados a la altura adecuada de forma que no dificulten que la persona se levante o se siente.

Eliminar los muebles con picos que sobresalgan o con cristales o bien protegerlos de alguna forma para evitar que la persona pueda herirse.

Asegurarse de que las sillas tengan suficiente estabilidad y altura adecuada..

Suelos

Antideslizantes.

Evitar el uso de ceras.

Armarios

Puertas correderas y cerrados.

Alfombras

Bien fijadas

Evitarlas en las zonas de paso del familiar.

Teléfono

Existen teléfonos adaptados para personas con deficiencias visuales (teclas con números grandes) y con deficiencias auditivas (con capacidad de regulación del volumen). Si es posible, instalar varios teléfonos en la casa, de tal forma que sean facilmente accesibles.

Utilizar la memoria del teléfono para guardas los números a los que se llama con mayor frecuencia.

El uso de teléfonos inalámbricos evita que la persona tenga que incorporarse cada vez que recibe una llamada previniendo con esto las caídas.

Otras adaptaciones

Vestido

Utilizar velcro, gomas elásticas o corchetes en lugar de botones o cremalleras, más complicadas de utilizar.

Utilizar ropa sencilla y cómoda.

Medicación

Señalar o destacar el nombre de la medicina.

Controlar las fechas de caducidad.

Apuntar cómo deben ser tomadas (dosis) y con qué periodicidad.

Poner etiqueta a los medicamentos y guardarlos bajo llave.

Locomoción

Sillas de ruedas.

Bastones.

Prótesis

Existen dispositivos ortopédicos que pueden cumplir diversos fines:

Devolver o conservar una función perdida.

Evitar la pérdida del esquema corporal.

Estética.

Ejemplos de técnicas ortoprotesicas: corsé de columna vertebral, collarines, bitutores, etc.

Consultar con profesionales sobre su existencia, utilidad y precauciones.

Calzado

Ligero y cómodo.

Suela antideslizante.

Utilizar velcros en lugar de cordones.

Evitar andar descalzo.

Evitar caídas

Retirar posibles obstáculos en toda la casa que puedan dificultar que la persona ande segura y evitar las caídas, especialmente las nocturnas.

Mantener el suelo seco y en buen estado.

Mantener una iluminación adecuada.

Utilizar luces nocturnas.

Cuidar el calzado utilizado (p.ej., evitar el uso de zapatos sueltos).

Si existen escaleras en la casa, fijar bandas antideslizantes en el borde de los escalones e instalar barandillas.

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2.4.2. Precauciones para evitar caídas

Existen diferentes causas que pueden provocar caídas. En función de si el origen de la causa está en la propia persona o en su entorno, estas se pueden dividir en intrínsecas y en extrínsecas:

Intrínsecas

Dificultades visuales.

Dificultades con el equilibrio.

Confusión.

Osteoporosis.

Disminución del tiempo de reacción.

Medicación.

Extrínsecas

Problemas causados por el entorno.

Iluminación deslumbrante o escasa.

Superficies deslizantes.

Escaleras sin pasamanos.

Objetos que interrumpen el paso o en mal estado (p.ej.: una alfombra).

Otros.

Tanto para unas causas como para otras, se pueden tener en consideración diferentes cuestiones que pueden ayudar a prevenir la ocurrencia de las caídas.

¿Qué precauciones se deben tener para evitar las caídas?

Colocar en la bañera y en el suelo, al lado de la bañera, alfombrillas no resbaladizas ni fácilmente movibles.

La ducha o el baño debe de disponer de al menos una barra asidera fácil de alcanzar.

Las escaleras deben de disponer de pasamanos, preferiblemente en ambos lados, claramente diferenciables de la superficie de la pared.

Se puede señalizar cada uno de los peldaños, por ejemplo, a través de cinta fluorescente o pintar los extremos de las escaleras en un color diferente.

La iluminación debe ser siempre suficiente, prestando especial atención en las escaleras y a los pasillos. Deben de disponer de interruptores tanto al principio como al final o, incluso, también en el medio.

Los interruptores deben estar siempre situados al lado de las puertas (de cada habitación).

Evitar tener cables, alfombras u otros objetos en lugares de paso.

Tener una lámpara o interruptor que se pueda activar desde la cama.

Las alfombras que no sean seguras (porque se arrugan con facilidad, se mueven, etc.) deben ser retiradas.

Arreglar las zonas que estén desordenadas.

Señalizar (por ejemplo, contrastando los colores) la presencia de escalones, desniveles, etc. Es importante que no existan contrastes en zonas donde no existen desniveles, ya que pueden desconcertar a las personas y provocar así caídas.

Procurar señalizar las zonas deslizantes con brillo y las zonas antideslizantes con mate.

Controlar la medicación. Un mal uso de la misma puede contribuir a provocar caídas.

Proveer a la persona de ropa cómoda que no dificulte sus movimientos.

Realizar ejercicio físico que mantenga un tono muscular adecuado

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Última actualización: 26/04/2010
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