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El envejecimiento del ser humano conlleva una serie de cambios físicos normales que son fácilmente objetivables (pelo encanecido, arrugas en la piel, etc.) y que se van produciendo lenta y gradualmente desde el momento de nuestro nacimiento. Pero en el envejecimiento también se producen otros cambios, a veces menos visibles y que son los referidos al funcionamiento cognitivo (la atención, la percepción, la memoria...).
Estos cambios normales que se producen en el envejecimiento deberían ser tomados en cuenta a la hora de realizar intervenciones psicológicas, para conseguir aquellos efectos o consecuencias que se esperan de dichas intervenciones.
Las demencias ha ocupado y preocupado a investigadores, profesionales, mayores y a la población en general. Pero, para conocer las enfermedades y los trastornos cognitivos, es preciso conocer primero los cambios cognitivos que se producen en el envejecimiento, pudiendo establecer límites entre lo que entendemos como envejecimiento normal y deterioro cognitivo asociado a estados patológicos.
Las quejas de memoria son las más habituales y las que mayor temor producen en las personas mayores, sin embargo, en la mayoría de los casos estas quejas de memoria están muy influenciadas por los estereotipos negativos
asociados a la vejez, por las características personales, por la motivación en la realización de tareas y por el estado afectivo de la persona mayor. Los problemas como la mala salud, el déficit sensorial o los problemas de movilidad también pueden influir en la evocación de los recuerdos.
La gran variabilidad individual que existe entre las personas mayores hace que todos los cambios de los que se tratarán en este Especial deban ser entendidos en su generalidad, dado que características como la actividad intelectual previa al envejecimiento o los problemas de salud pueden influir en los cambios que se tratarán en el mismo.