
Julio Gómez-Pomar es Economista y Master in Public Administration por la Universidad de Harvard. Ha desarrollado gran parte de su carrera profesional en el Sector Público. Pertenece al Cuerpo Técnico de Auditoria y Contabilidad y al Cuerpo Superior de Inspectores de Hacienda del Estado. En su actividad pública, ha sido Director General del Gabinete del Secretario de Estado de Hacienda, Director General del Instituto Nacional de la Seguridad Social, Director General de la Tesorería de la Seguridad Social, Director General de Fondos Comunitarios y Secretario de Estado para la Administración Pública. En la actualidad dirige el Centro PwC & ie del Sector Público y es profesor de negociación del ie.
Portal Mayores.- ¿En qué medida las previsiones demográficas sobre el envejecimiento de la población (longevidad, fecundidad, descenso de población en edad laboral, inmigración) de aquí a 20 años afectan a la sostenibilidad del sistema actual de pensiones públicas? Es decir, ¿cómo ve el futuro de las pensiones, a grandes rasgos?
Julio Gómez. -El sistema español de pensiones, como el de muchos otros países, se ha construido como un modelo de reparto. Esto significa que cada año, las pensiones que se pagan, se financian con las aportaciones que hacen los trabajadores en activo. En este tipo de sistemas, el gasto en pensiones depende de tres factores fundamentales: la demografía, el mercado de trabajo, y la forma en la que está diseñado el propio sistema, es decir: Quienes tienen derecho a pensión- elegibilidad- y cuáles son las cuantías de estas pensiones- generosidad-.
La influencia de la demografía en el sistema es crítica. Para el 2050, la pirámide de población española será un tronco de pirámide invertida, donde la mayoría de la población estará comprendida entre los 65 y los 85 años según el INE. Por tanto, aunque las condiciones económicas que afectan al sistema fuesen óptimas, en términos de crecimiento económico y empleo, que no lo son, los factores demográficos obligarían a reformar el sistema de pensiones.
PM.- .-¿Qué medidas se pueden plantear pensando en una mayor sostenibilidad del sistema de pensiones? ¿Sería conveniente un mayor equilibrio entre lo aportado y las prestaciones recibidas?¿Cree que el sistema de pensiones necesita otras fuentes de financiación complementarias?
JP.- Evidentemente hay dos medidas que deben estar presentes en cualquier reforma del sistema, una es una mayor proporcionalidad entre lo aportado y lo recibido. Es decir, hay que computar un mayor número de años en el cálculo de la pensión. Tampoco significa ello que haya que tener en cuenta toda la vida laboral, pero si un número de años bastante más amplio del actual. Es preciso reequilibrar internamente el sistema. Hay regímenes más generosos que otros y ello no tiene ninguna justificación. Hay, finalmente, que incentivar el retiro a una edad más acorde con la actual esperanza de vida.
En cuanto a las fuentes de financiación complementarias, yo soy partidario de que el sistema de pensiones funcione con cotizaciones suficientes para financiarlo. Que, de alguna manera, haya un equilibrio actuarial implícito en el sistema. Que se ajusten, dentro de este equilibrio, pensiones y cotizaciones en la forma que sea necesaria, pero sin acudir a otras fuentes de financiación. La separación de fuentes fue un acierto del Pacto de Toledo y no se debería dar marcha atrás, aunque entonces, la separación de fuentes favoreció al sistema al liberarle del sostenimiento de una parte de la financiación sanitaria
PM.- ¿Hay suficiente información en la sociedad?¿Es preciso aumentar los esfuerzos para informar y formarse sobre financiación y prestaciones para que cada trabajador o empresario pueda decidir sobre las opciones disponibles?
JP.- Por supuesto que sí. No solo respecto de las pensiones sino respecto de cualquier cuestión que afecte a los ciudadanos de manera importante. Creo que es una obligación política el formar e informar a los ciudadanos de forma veraz. Y que todos sepamos que colectivamente podremos repartir la riqueza que seamos capaces de crear, pero no más. Otra cuestión clave es trasmitir a los ciudadanos que hay que ahorrar para el futuro y a los poderes públicos, que tienen que fomentar las fórmulas de ahorro para el futuro, especialmente los planes de pensiones individuales o colectivos.
PM.- Agradecemos mucho a Julio Gómez-Pomar su amabilidad a la hora de responder a esta entrevista, que hemos realizado a través del correo electrónico los primeros días de febrero de 2010.
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