Lo rural se ha concebido tradicionalmente en contraposición a lo urbano, determinándose los límites entre ambos espacios según factores demográficos, principalmente el tamaño o la densidad de población. Estableciendo convencionalmente el límite de la ruralidad en los municipios con menos de 2.000 habitantes, en España y con datos del Censo de 2001 habría 5.944 municipios rurales (73,3%) en los que residirían 3 millones de habitantes (7,3% de la población).
También el predominio de la actividad agraria caracterizó históricamente a las zonas rurales, así como modos de vida y de relaciones humanas y familiares más permanentes, rígidos o anclados en modelos sociales tradicionales (Carlos Tió)
En la reciente Ley de Desarrollo sostenible del Medio rural, se define el Medio Rural como el espacio geográfico formado por la agregación de municipios o entidades locales menores definido por las administraciones competentes que posean una población inferior a 30.000 habitantes y una densidad inferior a los 100 habitantes por km2 que ocupa el 90% del territorio.
Por otro lado, si consideramos la información que nos facilita el Instituto Nacional de Estadística (INE) se considera medio rural a todos aquellos municipios inferiores a 10.000 habitantes.
En la actualidad el mundo rural en España, de igual modo que en todos los países de la UE de los 15, se ha transformado de un modo muy notable. El desarrollo de los sistemas de infraestructuras y comunicaciones, de transmisión de la información, en definitiva, el avance de modelos de vida homogéneos que acompaña al proceso de globalización, han difuminado en gran medida algunos de los elementos culturales y sociales que caracterizaban anteriormente a las sociedades rurales.
Por otra parte, en muchos espacios rurales las actividades económicas han tendido a una notable diversificación, aunque la viabilidad de la agricultura comarcal se mantiene como un elemento clave en la caracterización de las posibilidades de futuro desarrollo, especialmente en zonas donde no existen recursos naturales de otra índole.
En los últimos 40 años la población de municipios españoles de menos de 10.000 habitantes ha pasado de ser el 57% de la población española a tan solo un 23%, es decir se ha reducido un 34%. Este descenso de población ha provocado cambios socio-demográficos importantes tales como: envejecimiento rural, masculinización, dispersión, escasez de servicios de proximidad, bajas rentas, etc.
Muy resumidamente el objetivo de estas políticas es hacer de las "zonas rurales un lugar más atractivo donde vivir y trabajar en un escenario donde puedan encontrar una vida mejor gentes cada vez más diversas de todas las edades" invirtiendo el proceso de envejecimiento y despoblación de las mismas, dotándolas de medios para que generen su propio desarrollo, se adapten a las nuevas circunstancias económicas y sean valoradas como merecen por el conjunto de la sociedad.
La importancia del medio rural en España es más que evidente ya que afecta al 20 por cien de la población y al 90 % del territorio. En él se encuentran la totalidad de nuestros recursos naturales y una gran parte de nuestro patrimonio cultural. Además, cada día se tiende más a la localización de la actividad económica y residencial. Todo ello, le da a este medio una importancia mayor de la que tenía en el pasado.
Por otro lado y siendo justos con nuestro medio rural, es necesario tener en cuenta el gran desarrollo económico que ha vivido nuestro país durante las últimas décadas, éste hecho ha provocado un cambio radical en los niveles de renta y bienestar de los medios urbano y en menor medida en las zonas rurales. Este hecho ha afectado claramente al medio rural provocando un atraso económico y social debido a causas totalmente evitables. Fruto de esta situación de desajuste histórico se impulsó esta ley que pretende acabar con las injusticias que la situación histórica ha podido generar.
El medio rural precisa disponer de servicios de calidad que posibiliten la creación de empleo estable y la fijación de población. La nueva Ley de Autonomía y Atención a la Dependencia se percibe como una oportunidad para la definición de un nuevo modelo integral de los servicios a la población, en la que la coordinación de las diferentes administraciones ha de ser clave para su aplicación.
Es necesario aprovechar las ventajas que el medio rural ofrece para realizar un diseño “a la carta” de los servicios a la población, que responda a las necesidades reales de los habitantes del medio. Las nuevas tecnologías se consideran una herramienta fundamental para posibilitar el acceso a los servicios.
Entre otras, destacamos las siguientes:
Responsable: Ana Esteban
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