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Documentación. Especiales. Sexualidad

Preguntas y Respuestas sobre sexualidad

Sexualidad y envejecimiento

La sexualidad puede influir sobre la salud, la calidad de vida y el bienestar en general aunque, cuando se trata de la sexualidad en personas mayores, se tiende a no hablar mucho de estos temas.

Respecto al envejecimiento existen una serie de falsas creencias o estereotipos presentes en la sociedad que influyen negativamente en la imagen social de las personas mayores. Estos estereotipos hacen referencia a diferentes aspectos relacionados con las personas mayores: salud, capacidad física y cognitiva, personalidad, relaciones sociales, etc. Y también hacen referencia a la sexualidad en el envejecimiento.

Los estereotipos sobre la sexualidad en las personas mayores y la falta de conocimientos respecto a este tema transmiten la idea de que ésta no existe en esta etapa de la vida, o que en la vejez se produce una pérdida de interés sexual, o que se asocia a insatisfacción o disfunción sexual. Estos estereotipos pueden influir negativamente en la sociedad en general y en las personas mayores en particular conduciendo a actitudes pesimistas con respecto a la sexualidad en la vejez, a que se avergüencen por mantener el interés sexual y a abstenerse de practicar su sexualidad.

Y, aunque durante el proceso de envejecimiento se producen cambios de diversa índole que afectan en cierta manera también a la sexualidad esto no significa que el contenido de esos estereotipos sean ciertos.

La sexualidad engloba no sólo aspectos físicos, sino también sociales y mentales que constituyen una parte esencial del autoconcepto de la persona.

El efecto del proceso del envejecimiento sobre la sexualidad y la función sexual depende realmente del estado físico y mental de cada persona.

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¿Qué cambios pueden producirse con el envejecimiento en la fisiología de la sexualidad?

Los cambios anatómicos y fisiológicos ocurren de forma universal, aunque no se producen por igual en todas las personas mayores.

En el caso de los hombres, es posible que:

En el caso de las mujeres, es posible que:

Las consecuencias pueden ser la percepción de sequedad y picor en vagina y labios y la dispareunia o dolor durante el coito, pudiendo hacer que la relación sexual sea más incómoda y con menor placer. En estos casos, el médico o el farmacéutico pueden sugerirle el uso de lubricantes vaginales con base de agua, que se venden sin necesidad de receta médica. También, el médico puede sugerir suplementos de estrógeno o la inserción de un estrógeno vaginal.

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Estos cambios que se producen con el envejecimiento, ¿justifican siempre que se produzca una disminución del interés sexual?

No hay pruebas de que el proceso de envejecimiento por sí mismo determine una disminución del interés sexual. Parece que lo que se produce con el envejecimiento es, más bien, un cambio en la forma de experimentar y disfrutar del sexo. A pesar de que fisiológicamente no está justificada la pérdida de interés sexual en la vejez, existen factores asociados al envejecimiento (factores fisiológicos -determinadas enfermedades- y factores psicológicos- estereotipos, falsas creencias, miedos, falta de información) que pueden obstaculizar el adecuado disfrute de la sexualidad en esta etapa de la vida. Es importante tener en cuenta que el cambio en la vida adulta no es universal (hay muchas diferencias entre personas), no es unidimensional (cada capacidad o función evoluciona de diferente manera), no es unidireccional (hay capacidades que involucionan, pero otras se mantienen e incluso mejoran) y no es necesariamente irreversible (hay aspectos y dimensiones que se pueden mejorar). Estas consideraciones son perfectamente aplicables a la experiencia sexual en la vejez.

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¿Cuáles son los problemas de salud o las enfermedades que pueden obstaculizar la sexualidad?

En general, las personas mayores que perciben tener una mala salud es menos probable que mantengan relaciones sexuales. Las disfunciones sexuales se asocian con una mala salud.

Entre las enfermedades o problemas de salud que pueden hacer más difícil la realización y/o el disfrute del acto sexual se encuentran las siguientes:

Artritis. El dolor de las articulaciones ocasionado por la artritis puede hacer que el contacto sexual resulte incómodo. La cirugía de reemplazo de articulaciones y los medicamentos pueden aliviar este dolor. También pueden ser de utilidad el ejercicio, el descanso, los baños calientes y los cambios de posición o de horario para la actividad sexual.

Dolor crónico. Además de la artritis, un dolor que persiste durante más de un mes o que aparece y desaparece frecuentemente puede ser ocasionado por otros problemas óseos o musculares, herpes zoster, mala circulación, o problemas de los vasos sanguíneos. Este malestar puede, a su vez, ocasionar problemas para dormir, depresión, aislamiento y dificultad para moverse. Estos pueden interferir con la intimidad entre las personas mayores. El dolor crónico no tiene por que ser parte del envejecer, con frecuencia, se puede tratar.

Diabetes. Muchos hombres que sufren de diabetes no tienen problemas sexuales, pero esta es una de las pocas enfermedades que puede causar impotencia. En la mayoría de los casos, el tratamiento médico puede ayudar.

Problemas de corazón. El estrechamiento y endurecimiento de las arterias, conocido como arteriosclerosis, cambia la estructura los vasos sanguíneos e impide que la sangre fluya libremente. Esto puede implicar problemas de erección en los hombres y puede aumentar la tensión arterial (hipertensión). Uno de los trastornos vasculares más frecuentes es la enfermedad arterial oclusiva peneana, por ejemplo, casi siempre parte de una ateroesclerosis difusa, se asocia a dietas altas en grasa y colesterol que favorecen el depósito gradual de colesterol en las paredes de las arterias.

Algunas personas que han sufrido un infarto temen que el tener relaciones sexuales pueda ocasionarles otro ataque. La probabilidad es muy baja. La mayoría de estas personas pueden volver a tener relaciones sexuales entre 3 y 6 semanas después de estabilizarse tras un ataque, si su médico lo aprueba. Siempre siga el consejo de su médico.

Incontinencia. La pérdida del control de la vejiga o el escape de orina es más común a medida que envejecemos, especialmente en las mujeres. La incontinencia por esfuerzo sucede por ejemplo al hacer ejercicio, toser, estornudar o levantar algo. Debido a la presión extra sobre el abdomen durante el acto sexual, la incontinencia puede conducir a que las personas lo eviten. La buena noticia es que, por lo general, esto se puede tratar.

Accidente cerebrovascular. Un accidente cerebro-vascular rara vez afecta la capacidad de sostener relaciones sexuales, aunque es posible tener problemas de erección. Es poco probable que el acto sexual pueda ocasionar otro accidente. Alguien con debilidad o parálisis causada por un accidente cerebro-vascular puede tratar de usar diferentes posiciones o dispositivos médicos que les permita continuar practicando el sexo.

El déficit de vitamina B12 puede afectar también a la sensibilidad peneana de los hombres.

También hay que tener en cuenta que muchos medicamentos tienen efectos secundarios que pueden influir sobre la función sexual. Fármacos que se consumen para enfermedades como enfermedades cardiovasculares o depresión pueden afectar especialmente a la capacidad del hombre para tener erecciones y/o pueden disminuir el deseo sexual.

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¿La menopausia se asocia a una disminución del interés sexual?

La menopausia por sí misma no parece tener un efecto negativo mayor sobre el interés sexual. Contrariamente al estereotipo, muchas mujeres postmenopáusicas experimentan un aumento del interés por la actividad sexual, lo cual puede deberse a múltiples razones tanto de tipo fisiológico (p.ej., el efecto de los andrógenos ante la deficiencia estrogénica postmenopáusica) o psicológico (p.ej., desaparece el temor a un embarazo no deseado).

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¿Es la impotencia una consecuencia inevitable del envejecimiento?

Rotundamente no. La impotencia puede estar asociada a determinadas enfermedades tales como las de tipo vascular, diabetes, intervenciones quirúrgicas en la zona pélvica, enfermedades renales, etc., que pueden contribuir a disminuir la capacidad para mantener un volumen adecuado de sangre dentro del pene y así, ser más difícil para el hombre mantener la erección. En una gran parte de los casos, la impotencia es causada y mantenida por factores psicológicos mientras que, sin embargo, las impotencias de tipo orgánico son las menos frecuentes, y con frecuencia se puede manejar e incluso, curar.

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¿Qué factores psicológicos pueden obstaculizar el disfrute de una adecuada sexualidad en la vejez?

La sexualidad implica aspectos emocionales y físicos y la forma en que piensan y sienten las personas mayores, al igual que las personas de cualquier edad, puede afectar enormemente su sexualidad.

Algunos de los factores psicológicos que pueden interferir con un adecuado disfrute de las relaciones sexuales en la vejez son los siguientes:

Las personas mayores podrían internalizar estos mensajes y sentirse mal por continuar teniendo interés o deseo sexual y abstenerse de tener relaciones sexuales. También influyen sobre la sexualidad determinados estereotipos sociales sobre los roles masculino y femenino y sobre las personas mayores. La imagen social de las mujeres y como menos interesadas en el sexo que los hombres, menos necesitadas de relaciones sexuales, así como la imagen social de las personas mayores como "desenganchadas" de este tipo de necesidades más típicas de los jóvenes, son otras barreras que hay que eliminar para favorecer el disfrute sexual en la vejez.

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¿Qué factores psicosociales pueden influir en la sexualidad?

Los factores psicosociales tienen un papel fundamental en cómo se desarrolla la sexualidad en las personas mayores. Entre los estresores más comunes se incluye la pérdida de empleo, el deterioro de la salud, problemas económicos y la muerte del cónyuge.

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¿Qué otros factores pueden afectar a la sexualidad?

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¿Cómo se puede ayudar a las personas mayores a disfrutar más de su sexualidad?

Concienciarse de que las personas mayores son sexualmente activas. Acabar con las falsas creencias sobre la sexualidad en personas mayores.

Normalizar el tema de la sexualidad, luchando contra obstáculos que impiden o dificultan a las personas mayores el hablar sobre el tema, favoreciendo la comunicación e intercambio de opiniones sobre el mismo y la expresión por parte de las personas mayores de la problemática que pueden vivir en este ámbito de su vida. Importante: no crear nuevas exigencias que contradigan los deseos o creencias religiosas de las personas mayores.

Proporcionar información a las personas mayores sobre los cambios normales que ocurren con el envejecimiento y que pueden generar cambios en la forma de experimentar la sexualidad; asimismo, darles información sobre los factores fisiológicos y psicológicos que pueden influir en el inicio y mantenimiento de disfunciones o dificultades sexuales, así como de las vías existentes para su posible superación.

El mayor conocimiento de la sexualidad en las personas mayores por parte de los médicos mejoraría al mismo tiempo la educación en sexualidad de las personas mayores y facilitaría el asesoramiento por parte de los profesionales ante los problemas sexuales que pueda informar la persona mayor.

Facilitando que las personas mayores se reconcilien con su figura corporal y acepten los cambios que supone el proceso de envejecimiento, cambiando los estándares de belleza de la juventud basados en criterios físicos y estéticos, por nuevos estándares más realistas y alcanzables, basados en los valores de la comunicación, el afecto, la intimidad y la sensualidad.

Potenciar una visión de la sexualidad creativa, menos coital, que reconozca el valor como potenciales fuente de placer de otros tipos de actividades.

Favorecer la creación de redes sociales adecuadas para las personas mayores, que les permitan satisfacer sus necesidades de afecto e intimidad en los casos en que haya bajo apoyo social o situaciones de soledad por viudedad, separaciones, etc.

Intervenir en aquéllas áreas o problemas como las ya tratadas u otras como las relaciones de pareja, el estado de salud o el estrés y la depresión, que afectan de forma significativa a las relaciones sexuales.

Promocionar la salud a través del mantenimiento de hábitos de vida saludables, realización de ejercicio físico, buena alimentación con el objetivo de mantener un buen estado físico y mental.

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¿La frecuencia de la actividad sexual disminuye con la edad?

En general, la prevalencia de la actividad sexual disminuye con la edad, especialmente en mujeres. Entre las razones que explican este hecho destacan:

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¿Las personas mayores con problemas sexuales comentan estos problemas con su médico?

Es poco frecuente que una persona mayor hable de sus problemas sexuales con el médico, sobre todo en el caso de mujeres mayores. Esto es debido por ejemplo, a que la persona mayor y/o el médico no quieran iniciar esa conversación, o a las diferencias en sexo y edad de la persona mayor y el médico, o a la presencia de estereotipos negativos asociados a la sexualidad en personas mayores.

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¿El sexo es importante para l as personas mayores?

En general, las personas mayores consideran la sexualidad como una parte importante de la vida, siendo esta creencia superior en hombres que en mujeres.

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Recomendaciones ante la aparición de problemas sexuales en personas mayores

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Intervenciones dirigidas a solucionar problemas sexuales en personas mayores

Se pueden poner en marcha diferentes tipos de intervenciones como,

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Mitos asociados a la sexualidad en personas mayores

Existen diferentes mitos relacionados con la sexualidad en las personas mayores:

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¿La actividad sexual tiene consecuencias positivas para las personas mayores?

Las personas mayores sexualmente activas presentan, según diferentes estudios:

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¿Con qué variables se relaciona la satisfacción con la actividad sexual?

Se asocia con diferentes variables:

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¿La falta de procreación va acompañada de una declinación en el interés sexual?

Uno de los mitos más extendidos acerca del sexo en el anciano es la idea de que la ausencia de capacidad de procreación va acompañada de un declive en el interés sexual hasta llegar incluso a desaparecer. La expresión sexual ha estado exclusivamente ligada a la función reproductiva. El que la mujer llegada la menopausia no pueda concebir, no excluye la actividad sexual como fuente de placer y felicidad, así como expresión de una relación. Se puede disfrutar del contacto físico a cualquier edad, independientemente de cual sea el estado de fecundidad.

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¿Los cambios en las características externas implican menor atracción?

Otra falsa creencia es la de que, al producirse cambios en las características físicas externas con el paso de la edad, disminuye la atracción física y como consecuencia la actividad sexual. Esta creencia no es más que un reflejo de la actitud de nuestra sociedad, que ensalza e incluso idealiza la belleza del cuerpo joven asociándolo a la atracción sexual, dejando al margen numerosos factores que hacen que las personas compartan acontecimientos sexuales. En relación a esto, la mujer se ve especialmente afectada, ya que muchas mujeres cuando envejecen empiezan a pensar que han dejado de ser sexualmente deseables. Si todo ello coincide con que la pareja comienza a manifestar algunos de los cambios normales del envejecimiento, no es extraño que piensen que no son deseadas, por lo que es fundamental el diálogo sobre el sexo en una pareja.

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¿La actividad sexual durante la vejez es mala para la salud y debilita a las personas?

Un antiguo mito sostiene que el sexo "agota" a la persona con la edad, y la eyaculación acelera el envejecimiento y la muerte. Además añadimos la creencia de que el organismo se agota mediante la masturbación o el coito. Sin embargo, ni el coito ni la masturbación producen tal efecto. Mantener una vida sexual activa es recomendable para la salud; nos ayuda a mantener una mejor condición física y es positiva para nuestro estado anímico.

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¿Las enfermedades disminuyen la capacidad sexual?

En cuanto al aspecto médico, también aparecen una serie de errores que deben ser aclarados, sobre todo en lo que se refiere a las enfermedades más comunes llegada esta edad. Uno de estos malos entendidos es la idea de que todas las operaciones de próstata disminuyen la función sexual. Esto no tiene por qué suceder, y lo adecuado en este caso es acudir al médico para descartar esa posibilidad. También es común encontrar la idea de que los enfermos cardíacos no deben mantener relaciones sexuales. Muchas personas, al llegar a su vejez, sufren este tipo de patología y sin embargo, no sólo pueden, sino que deben continuar con su actividad sexual bajo las recomendaciones del especialista. En cuanto a la diabetes, no se puede decir que produzca impotencia sexual en todos los pacientes; esto se produce en casos contados, aunque sí es más común que algunos hombres sufran impotencia porque anticipan lo que les puede ocurrir y se angustian sin motivo.

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¿Los fármacos interfieren en la actividad sexual?

Es cierto que algunos medicamentos pueden provocar este efecto, pero lo idóneo es preguntar al médico y que éste nos informe sobre las medicinas que tomamos y pueda ofrecernos otras alternativas.

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Última actualización: 17/10/2008
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