La demencia es uno de los grandes problemas a los que la sociedad se enfrenta en este siglo. Su aparición puede verse aumentada en la medida en que el número de personas mayores se incrementa tanto en términos relativos como absolutos debido al aumento de la esperanza de vida. Las demencias tienen un gran impacto en la vida de las personas que las padecen y también en la de sus familiares pudiendo interferir en la vida social, laboral, familiar y personal.
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sobre la salud de las personas mayores
La demencia no es sinónimo de envejecimiento. La demencia es un síndrome de carácter orgánico y etiología múltiple que puede ser reversible o irreversible, que da lugar a déficit de determinadas funciones superiores como cognitivas, motoras y sociales y, además, implica cambios en la personalidad del sujeto. Estos déficit son muy diversos. A medida que aumenta la edad el riesgo de la demencia se incrementa.
¿Cuántas personas en España tienen demencia?
Se estima que hay entre 400.000-600.000 personas en España con demencia. La cifra real no se conoce debido a diferentes motivos. Uno de estos motivos es que muchas personas con demencia no acuden a los servicios sociosanitarios.
La prevalencia en España varía, según los diferentes estudios, entre un 5,2% y un 14,5% en personas mayores de 64 años.
¿Cuáles pueden ser las causas de las demencias?
Las demencias pueden ser causadas por un variado número de enfermedades y trastornos entre los que se incluyen, enfermedades vasculares, enfermedades degenerativas, tóxicos, infecciones, tumores, etc.
¿Qué consecuencias tiene la demencia?
¿Cómo se pueden clasificar las demencias?
Las demencias pueden ser clasificadas en función de la edad de inicio, la etiología, los signos neurológicos acompañantes o si son o no tratables y/o reversibles. La clasificación etiológica distingue entre demencias y enfermedades que cursan con demencia.
Las primeras se consideran primarias, como la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Pick, y las segundas son consideradas secundarias, están asociadas a hidrocefalia, enfermedades metabólicas, etc.
Las demencias tratables son aquellas cuyo curso de deterioro puede ser detenido. En determinados casos las que son potencialmente reversibles son por ejemplo, las causadas por enfermedades vasculares, intoxicaciones, infecciones, tumores, etc.
¿Qué tipo de demencia es la más común?
La Enfermedad de Alzheimer (EA) es el tipo de demencia más común entre las personas de 65 o más años, seguida de la demencia vascular. Entre ambas llegan a conformar la mayor parte de los casos de demencia.
Algunos tipos de demencia:
La enfermedad de Alzheimer, fue descrita por primera vez en 1907 por Alois Alzheimer. Es una demencia asociada a la edad de origen orgánico, progresivo, irreversible y degenerativo. Es un trastorno neurodegenerativo con características clínicas y patológicas características. Incluye pérdida neuronal, presencia de ovillos neurofibrilares, placas neuríticas, cavidades granulovasculares y angiopatía amiloide. Su etiología es desconocida, aunque los datos de diferentes investigaciones realizadas señalan que es multifactorial.
La enfemedad de Alzheimer tiene un inicio lento y gradual, aunque el progreso varía de persona a persona, y se caracteriza por pérdidas constantes de las funciones cognitivas y cambios afectivos. El deterioro es global y uniforme. La forma familiar de la enfermedad de Alzheimer que es presenta de forma temprana tiende a tener un curso evolutivo rápido y muy deteriorante. La forma esporádica de inicio tardío tiene un patrón evolutivo más lento.
Puede afectar a cualquier persona, independientemente de su género, raza, nivel socioeconómico y nivel educativo. Generalmente aparece en personas mayores aunque también puede aparecer, en una proporción mucho menor en personas jóvenes.
Se estima que en España padecen Enfermedad de Alzheimer entre 440.000 y 485.000 personas.
Algunos autores señalan la existencia de una mayor proporción de mujeres afectadas, aunque esto podría ser debido a la mayor esperanza de vida de las mujeres.
Se conoce bastante bien la secuencia de acontecimientos biológicos que definen la enfermedad de Alzheimer, si bien no se conoce aún cómo se inicia la enfermedad. La mayor parte de los investigadores están de acuerdo en que su origen es multifactorial:
En general, no podemos decir que sea hereditaria. Lo que decimos, más bien es que tiene un componente genético. Es decir, muchas personas pueden heredar una cierta predisposición a la enfermedad, pero no necesariamente la enfermedad misma.
Los síntomas varían de persona a persona, no todas las personas muestran todos los síntomas ni presentan los mismos. El impacto que tiene dicha enfermedad depende de diversos factores (personalidad, estado físico, estilo de vida, etc.).
El síntoma inicial y más importante suele ser el deterioro progresivo de la memoria. A esto se le unen las alteraciones del lenguaje (dificultad para encontrar palabras - anomia -, circunloquios, aumento de frases automáticas), déficit en la capacidad visual (agnosia), acalculia, desorientación temporal y espacial, dificultades en la capacidad de juicio y resolución de problemas, cambios de personalidad y alteraciones comportamentales como agitación, alucinaciones, sintomatología depresiva o ansiosa.
No necesariamente, pero es una posibilidad que habría que tener en
cuenta. En general, se piensa que este tipo de conductas, muy comunes en las
personas mayores, y que podríamos denominar como antisociales, responden
más bien a un fallo en el aprendizaje social, esto es, en cómo
manejar y expresar las propias emociones a los demás. En ese sentido,
pueden ser un mecanismo descompensado bajo el que subyacen sentimientos de
inferioridad, de baja autoestima o incluso el desarrollo incipiente de una
enfermedad como el Alzheimer, que hace al sujeto sentir una discapacidad que
no puede reconocer ni expresar fácilmente. En ese sentido, es cierto
que la persona está tratando de llamar la atención y pedir ayuda.
Lo importante aquí sería considerar esta actitud como un signo
de alarma para investigar su origen y, al mismo tiempo, valorar si esa mera
actitud, aunque no tuviese ninguna otra patología de base, está
causando un daño a la persona o a sus seres queridos. En ese caso,
sería conveniente no sobrestimar las propias fuerzas, que pueden llegar
a agotarse precisamente cuando más falta hagan, y recurrir a una ayuda
profesional.
La realización de un diagnóstico precoz de la enfermedad puede ser muy útil no sólo para la persona que lo padece sino también para el cuidador. Así está informado de la enfermedad y de las expectativas que puede tener ante la misma. Esto también ayuda a que puedan poner en marcha estrategias que ayuden a paliar las consecuencias de la enfermedad.
Sin embargo no existe una prueba médica específica para determinar la EA. El diagnóstico se realiza a través de un proceso de valoración biológica, psicológica y social que implica la realización de varias pruebas. El diagnóstico debe ser siempre evolutivo y clínico, una vez descartadas otras posibilidades.
Los criterios diagnósticos para la enfermedad de Alzheimer pueden ser estandarizados clínicamente siguiendo las indicaciones por ejemplo del DSM (Diagnostic and Statistical Manual) o del NINCDS-ADRDA (National Institute of Neurological and Communicative Disorders and Stroke and Alzheimer´s and Related Disorders Association) entre otros.
Los criterios DSM-IV-TR del diagnóstico de Demencia tipo Alzheimer [294.1x] o F00.xx:
A. La presencia de los múltiples déficit cognoscitivos se manifiesta por:
a. Afasia (alteración de la capacidad para comprender, nombrar, leer o escribir)
b. Apraxia (deterioro de la capacidad para llevar a cabo actividades motoras, a pesar de que la función motora está intacta)
c. Agnosia (fallo en el reconocimiento o identificación de objetos, a pesar de que la función sensorial está intacta)
d. Alteración de la ejecución (por ejemplo: planificación, organización, secuenciación y abstracción)
B. Los déficit cognoscitivos en cada uno de los criterios A1 y A2 provocan un deterioro significativo de la actividad laboral o social y representan una merma importante del nivel previo de actividad.
C. El curso se caracteriza por un inicio gradual y un deterioro cognoscitivo continuo.
D. Los déficit cognoscitivos de los Criterios A1 y A2 no se deben a ninguno de los siguientes factores:
F. La alteración no se explica mejor por la presencia de otro trastorno del Eje I (p. ej. trastorno depresivo mayor, esquizofrenia).
Codificar basándose en la presencia o ausencia de una alteración de comportamiento clínicamente significativa:
¿Cuáles son los criterios diagnósticos para la enfermedad de Alzheimer según el NINCDS/ADRDA (National Institute of Neurological and Communicative Disorders and Stroke/Alzheimer´s Disease and Related Disorders Association)
I. Criterios para el diagnóstico clínico de enfermedad de Alzheimer probable
II. El diagnóstico de "enfermedad de Alzheimer probable" es apoyado por
III. Otros aspectos clínicos compatibles con el diagnóstico de "enfermedad de Alzheimer probable", tras excluir otras causas de demencia
IV. Características que hacen el diagnóstico PROBABLE de "enfermedad de Alzheimer" incierto o improbable
V. Diagnóstico clínico de enfermedad de Alzheimer posible
VI. Criterios para el diagnóstico de enfermedad de Alzheimer definitiva
* McKhann G et al. Clinical diagnosis of Alzheimer's disease: Report of the NINCDS-ADRDA Work Group under the auspices of Department of Health and Human Services Task Force on Alzheimer's Disease. Neurology 1984; 34: 939-944.
Alteración del lenguaje en un sujeto con un desarrollo previo normal del lenguaje.Se caracterizan por trastornos de la producción y de la expresión del lenguaje. Los elementos anómalos producidos reciben el nombre genérico de parafasias. Habitualmente se acompaña de alexia y agrafia.
Intervención psicoterapéutica en afectados de enfermedad de Alzheimer con deterioro leve (2002) IMSERSO http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/imserso-intervencion-01.pdf
Alteración adquirida de la capacidad de realizar movimientos proposicionales (con finalidad), con preservación de las capacidades motoras de base (la alteración no se debe a temblor, paresia, distonía, etc.) y un pleno conocimiento del acto a realizar (ausencia de trastornos de la comprensión o intelectivos generales). Se caracterizan por una dificultad en la evocación de la representación global del acto a realizar o por una alteración en la ejecución. Los elementos anómalos producidos reciben el nombre genérico de parapraxias.
Intervención psicoterapéutica en afectados de enfermedad de Alzheimer con deterioro leve (2002) IMSERSO http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/imserso-intervencion-01.pdf
Alteración adquirida del reconocimiento de los objetos que no se debe a defectos sensoriales primarios, a deterioro mental difuso, alteración del nivel de conciencia o a la falta de familiaridad previa con el objeto. Se caracterizan por una dificultad en llegar al significado (semántica), a partir de las representaciones sensoriales del objeto. Las confusiones estructurales en el reconocimiento reciben el nombre genérico de paragnosias. Los tipos de agnosias se relacionan con las distintas modalidades sensoriales: visual, auditiva, táctil, espacial. Las alteraciones gnósicas del esquema corporal reciben el nombre genérico de asomatognosia. El desconocimiento de la enfermedad recibe el nombre de anosognosia.
Intervención psicoterapéutica en afectados de enfermedad de Alzheimer con deterioro leve (2002) IMSERSO http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/imserso-intervencion-01.pdf
En la EA usualmente se distinguen tres fases principales:
No obstante, aunque este tipo de demencia se caracteriza por unas fases, es importante que se tenga en cuenta que no todas las personas siguen el mismo proceso.
Existe una considerable confusión a la hora de detectar esta fase y el inicio de la enfermedad, muchos tienden a suponer que los cambios experimentados son debidos a los cambios que se producen durante el proceso normal del envejecimiento y muchos disimulan sus fallos mediante estrategias de compensación. En ocasiones los profesionales, familiares y amigos confunden los síntomas de esta etapa con aspectos relacionados con el envejecimiento.
Los síntomas de esta fase son:
A medida que la enfermedad progresos los síntomas se hacen más evidentes. Entre los posibles síntomas de esta fase se encuentra:
Los síntomas característicos de esta fase son:
La demencia es un término genérico que agrupa a todos los trastornos
crónicos en que se da un deterioro generalizado de las facultades intelectuales,
en personas que previamente han tenido un desarrollo intelectual normal, lo
que nos sirve para distinguir estos procesos de los retrasos mentales.
Además del deterioro intelectual, hay cambio en el humor y la conducta,
que no siempre está claro si son concomitantes o causados por ese deterioro
intelectual.
Todas las demencias tienen una causa de fondo que es el deterioro cerebral,
específico para cada enfermedad. Ese deterioro específico también
suele producir signos o síntomas más o menos específicos
que permiten muchas veces presumir la cusa de la demencia, porque el diagnóstico
absolutamente seguro sólo se obtiene examinando directamente el cerebro,
lo cual sólo es posible en la autopsia o en una biopsia, que no siempre
es recomendable ni fiable.
La enfermedad de Alzheimer, concretamente, se debe a un cambio bioquímico
que se da en la corteza cerebral, lo que produce la acumulación de
ciertas sustancias que resultan nocivas para las neuronas, las células
de la corteza. Otra demencia, muy frecuente también en personas mayores,
es la demencia vascular, o multi-infarto, producida por un deterioro de las
arterias cerebrales que hace que pequeñas zonas del cerebro mueran
ante la falta de aporte sanguíneo. Aparte de estas dos más frecuentes,
hay otras muchas causas de demencia, como la algunos casos de la enfermedad
de Parkinson, la corea de Huntington, hidrocefalia, tumores y hematomas cerebrales,
infecciones, etc.
No, no hay en la actualidad ningún tratamiento que permita curar las lesiones producidas. Sin embargo, sí que se dispone de tratamientos, cada vez más prometedores, que permiten en muchos casos enlentecer el progreso de esas lesiones.
Esta demencia es causada por afecciones cardiovasculares. Su comienzo es agudo. Presenta un curso fluctuante, es decir, el deterioro es desigual y escalonado, mientras unas funciones se alteran de forma importante, otras están totalmente preservadas. Además, puede coexistir con la enfermedad de Alzheimer.
Es una demencia potencialmente tratable, en lo que respecta al control de los factores de riesgo vascular. Parece que existe una mayor afectación en los hombres, debido, por ejemplo, a la mayor frecuencia de problemas vasculares en hombres.
Generalmente el primer síntoma que aparece es la pérdida de memoria reciente. En la fase inicial, generalmente existe un mayor grado de conciencia de la pérdida de habilidades y una relativa conservación de la personalidad. Suelen predominan los trastornos ejecutivos (planificación, razonamiento, resolución de problemas).
Esta demencia se diagnostica realizando una historia completa del problema y un examen del estado físico y mental de la persona.
Existen algunos factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de aparición de esta demencia:
A pesar de que no hay tratamiento que cure la demencia vascular, el control de la presión sanguínea, bien a través de un régimen, ejercicio y/o medicamentos puede ser una de las mejores medidas para prevenir dicha demencia.
A. La presencia de los múltiples déficit cognoscitivos se manifiesta por:
a. afasia (alteración del lenguaje)
b. apraxia (deterioro de la capacidad para llevar a cabo actividades motoras, a pesar de que la función motora está intacta)
c. agnosia (fallo en el reconocimiento o identificación de objetos a pesar de que la función sensorial está intacta)
d. alteración de la actividad constructiva (p.ej., planificación, organización, secuenciación y abstracción)
B. Los déficit cognoscitivos en cada uno de los criterios A1 y A2 provocan un deterioro significativo de la actividad laboral o social y representan una merma importante del nivel previo de actividad.
C. Los signos y síntomas neurológicos (p.ej., exageración de los reflejos tendinosos profundos, respuesta de extensión plantar, parálisis seudobulbar, anomalías en la marcha, debilidad de una extremidad) o las pruebas de laboratorio sugerentes de la presencia de una enfermedad cerebrovascular se estiman etiológicamente relacionadas con la alteración (p.ej., infartos múltiples que implican al córtex y a la sustancia blanca acompañante)
D. Los déficit no aparecen exclusivamente en el transcurso de un delirium
Códigos basados en las características predominantes:
Para CIE-9-MC, [290.41] Con delirium: si el delirium se sobreañade a la demencia
F01.81 Con ideas delirantes [290.42]: si las ideas delirantes son el síntoma predominante
F01.83 Con estado de ánimo depresivo [290.43]: si el estado de ánimo depresivo es predominante (incluyendo los cuadros clínicos que cumplen todos los criterios para un episodio depresivo mayor). No debe realizarse el diagnóstico por separado del trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica
F01.80 No complicada [290.40]: si ninguno de los síntomas antes mencionados predomina en el cuadro actual
Especificar si:
Con alteración del comportamiento
Nota de codificación: Codificar también en el eje III de la enfermedad cerebrovascular
Es una demencia asociada con la Enfermedad de Parkinson y afecta a un 20-25% de las personas diagnosticadas con enfermedad de Alzheimer. Fluctúa considerablemente, incluso a lo largo del día. Es s ensible a ciertos medicamentos.
Entre los síntomas asociados a esta demencia destaca la presencia de trastornos motores, temblores, depresión, alucinaciones, pérdida de la memoria, confusión.
Se trata de una demencia irreversible y no tratable que ocurre con poca frecuencia.
Su progreso es rápido. Suele producirse en personas de entre 40 y 65 años de edad y en muchos casos hay historia familiar de esta enfermedad. La frecuencia de la enfermedad no se incrementa con la edad, sino que aumenta hasta los 58 años y después disminuye.
Este tipo de demencia es más frecuente en hombres.
Los síntomas incluyen cambios notables de la personalidad, conducta social inapropiada, desinhibición, comportamientos obsesivos o compulsivos. Otros síntomas incluyen falta de iniciativa, pérdida de la memoria reciente, problemas de lenguaje en la fase temprana.
Es una demencia que se produce con muy poca frecuencia producida por un agente infeccioso poco común.
Desde luego, es importante que toda persona mantenga una cierta actividad mental el mayor tiempo posible, y más cuando se sufre cierto deterioro intelectual. Aunque la investigación no ha llegado a conclusiones claras todavía, sí que parece bastante claro que los pacientes que mantienen algún tipo de actividad como música, arte, terapias de grupo y ocupacionales, etc, parecen tener mejor pronóstico. No olvidemos que una de las características de estos pacientes es la confusión, producida sobre todo por la falta de referencias ante una pérdida de memoria para los hechos recientes, pero la memoria para los hechos pasados a menudo está sorprendentemente desarrollada. Una actividad que implique al paciente le puede servir para evocar muchos datos que le permitan crear una nuevas referencias. Y, en todo caso, aunque falte evidencia científica para esto, al menos sabemos que no puede dañar al paciente y, en todo caso, quizás contribuya a que su vida sea más placentera.
¿Hay ejercicios o actividades que puedan ayudar a estos enfermos a ser menos dependientes?
Sí, existen diversas técnicas de terapia ocupacional y aprendizaje que permiten a los enfermos de Alzheimer realizar diversas tareas más o menos complicadas que no serían posibles sin estas técnicas especiales.
Aunque el enfoque de la intervención actual ante la enfermedad de Alzheimer se basa fundamentalmente en la prescripción de fármacos inhibidores de la colinesterasa, que han demostrado una eficacia temporal sobre la función cognitiva y las actividades de la vida diaria de los pacientes, es crucial que se planifique una estrategia global de actuación ante esta enfermedad. Concretamente, resulta clave un diagnóstico lo más temprano posible y proporcionar un tratamiento farmacológico y de asesoramiento para el paciente y la familia/cuidador. Entre otros, los principales objetivos en la intervención con el paciente son: tratamiento sintomático con un inhibidor de la colinesterasa, reducir el exceso de discapacidad, resolver situaciones potencialmente peligrosas (conducción y deambulación) y tratar problemas comórbidos (por ej., depresión o ansiedad). Los principales objetivos en la intervención con las familias/cuidadores son: educar sobre la enfermedad y consecuencias asociadas a ésta, proporcionar herramientas y entrenamiento en habilidades de afrontamiento del problema (para cuidarse mejor y cuidar mejor) y proporcionar información sobre recursos disponibles. En el caso de que el paciente manifieste comportamientos problemáticos se plantearán intervenciones no farmacológicas si éstos son leves o moderados y farmacológicas si son resistentes a los tratamientos anteriores.