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sobre la salud de las personas mayores
Según la Enciclopedia of Aging (Edkertd, 2001), tradicionalmente se ha definido como el cese relacionado con la edad de la vida laboral activa.
En principio la edad de jubilación son los 65 años, pero debido a algunos cambios producidos en los últimos años esta edad es variable (debido a la existencia de prejubilaciones, desempleo, etc.)
Hace años sí se pensaba que la jubilación y la vejez estaban fuertemente relacionadas. Sin embargo, hoy en día, debido al incremento de la esperanza de vida, la mejora de las condiciones de vida en todos los sentidos hacen pensar en una ruptura de esa relación.
Estos factores pueden estar relacionados:
Situaciones desfavorables en el trabajo, como:
Situaciones favorables en el trabajo, como:
Calidad de vida.
Características personales:
Las consecuencias pueden ser tanto positivas como negativas, pueden ser tanto económicas, como psicológicas, sociocognitivas, psicoafectivas, relacionales (cambios en las relaciones familiares y sociales, etc.
Sí, Atchley describe distintas fases por las que puede pasar una persona que se jubila:
Sí. En función de:
Una red de apoyo es un conjunto de personas con el que se establecen interacciones ya sea de manera cotidiana o esporádica. Además, es posible mantener con dichas personas alguna actividad y, ante algún imprevisto o dificultad ellas están presentes y dispuestas a prestar ayuda o auxilio. Así la importancia de las redes de apoyo radica en que son la base del soporte social, generan integración social y dan un sentido de pertenencia a los miembros del grupo. Los efectos de las redes sociales adquieren especial significación en la vejez, ya que reconocen la valía de los individuos como seres humanos y el sentido de mantenerse útiles y productivos.
El apoyo social es un sistema de relaciones interpersonales que están disponibles para las personas mayores (pueden encontrarse en la comunidad, la familia y los amigos íntimos) y dentro de las cuales existe una relación de "dar y recibir". Es decir, es una especie de intercambio entre las personas que ofrecen algo, y que también reciben algo (y ese algo puede ser afecto, ayuda material, guía, consejo, validación de la identidad, etc.).
La ayuda proporcionada a los mayores puede ser de carácter funcional e instrumental. El apoyo funcional se refiere a las "actividades básicas o personales" como son el baño, el vestido, la higiene en general, etc. El apoyo instrumental se refiere a actividades más generales como son el transporte, el hacer las compras, la realización de los trabajos de la casa, la cocina, el manejo del dinero, etc.
En diferentes estudios se han encontrado que el apoyo social tiene aspectos "reales y percibidos", con lo cual es posible subrayar su dimensión objetivo-subjetiva. Es decir, el apoyo real es el soporte palpable. Por su parte el apoyo percibido es aquel que la persona cree que está recibiendo, independientemente del soporte real. El apoyo percibido puede, en ocasiones, tener mayor efecto en la persona que el apoyo verdadero.
Hasta hace algunos años, existía la creencia muchas veces errónea, pero reforzada por los estereotipos negativos de la vejez, de que en el proceso de envejecimiento había una asimetría en las redes de apoyo social del adulto mayor. Se pensaba que era más lo que éste recibía que lo que él podía ofrecer. Actualmente, se reconoce que las personas mayores son proveedores de importante apoyo para su familia y la comunidad.
Muchos de los eventos esperados en la vejez, conocidos como eventos normativos, son altamente estresantes e implican un importante costo en la vida de las personas mayores. Por ejemplo, la muerte de seres queridos, la disminución de su capacidad cognitiva y física, la disminución de energía, de movilidad y la pérdida de roles y del status social Todo ello representa un deterioro en su salud y en sus relaciones interpersonales.
En tales momentos de adversidad, las redes de apoyo constituyen un recurso social importante que ayudará a superar el trance y a mantener la calidad de vida y el bienestar de los individuos. Por tales razones, en la vejez, las redes de apoyo cumplen funciones positivas en diferentes áreas. En el campo de la salud constituyen un recurso para optimizar y/ o restaurar el estado de salud y bienestar de las personas mayores.
En el campo social, las redes de apoyo y los roles desempeñados en cada grupo, favorecen que las personas mayores se mantengan integradas y eviten el aislamiento. Además son fuente de afecto y de validación del adulto mayor, especialmente porque es posible que exista una reciprocidad en la compleja interacción de "dar y recibir".
El apoyo se puede dar y encontrar en diferentes niveles:
El Nivel comunitario o macro, lo proporcionan las instituciones sociales y comunitarias que permiten, facilitan y potencian las redes formales e informales de apoyo. Este apoyo da un sentimiento de pertenencia e integración en el entramado social que representa la comunidad en su conjunto como organización. Como ejemplo están las residencias para mayores, los centros de jubilados que ofrecen diferentes actividades, organizaciones no gubernamentales, etc.
El Nivel medio, comprende el apoyo recibido como consecuencia de las interacciones sociales que tienen lugar en un entorno social más próximo a la persona. Este nivel corresponde al apoyo que ofrecen las redes sociales a las que pertenece un individuo (trabajo, vecindario, etc.) y que le darán un sentimiento de vinculación con un grupo y personas afines.
El Nivel micro o de relaciones íntimas, lo forman aquellas personas con las que el individuo mantiene una vinculación natural más estrecha (familia, amigos, etc.) y que da lugar a un sentimiento de seguridad a la vez de compromiso y responsabilidad por su bienestar.
Generalmente, los proveedores principales de apoyo son los familiares, quienes en sus interacciones dan a la persona mayor ayuda de manera regular para llevar una vida independiente y de calidad, aunque es común que el apoyo sea bidireccional, ya que la familia encuentra en los mayores un apoyo cotidiano en actividades fundamentales como es el cuidado de los nietos.
Los parientes de las personas mayores son, sin duda, una importante fuente de ayuda en las redes sociales, cobrando mayor importancia durante la vejez, incrementándose cada vez más en la medida en que la persona mayor sufre alguna situación de discapacidad.
Existen diferentes tipos de apoyo, uno es el instrumental, el cuál se refiere a ayuda tangible en actividades concretas de la vida diaria, como la ayuda para realizar compras, la preparación de alimentos, el aseo, el transporte y el dinero. Este apoyo se relaciona con el bienestar porque disminuye la sobrecarga de tareas y deja tiempo libre para actividades de recreo
Otro tipo de apoyo es el emocional: que constituye las acciones que hacen sentir al otro como un ser amado y que tiene un espacio en un grupo, como es la familia. Siente que puede tener intimidad con esas personas y que puede confiar en alguien para poder hablar. Este tipo de apoyo aumenta la autoestima en las personas, ya que les hace sentirse valoradas y aceptadas por los demás.
Como ya se ha dicho, el proceso de envejecimiento conlleva en menor o mayor grado ciertas pérdidas cognitivas, motoras o sensoriales que pueden disminuir la capacidad de la autonomía de la vida diaria y del entorno socio-familiar.
Las redes de Apoyo Social han demostrado ser un formidable recurso que puede proteger a los mayores para:
La disposición de apoyo supone una mayor sensación de control del sujeto sobre su ambiente, lo que se traduce en un incremento de su capacidad para predecir experiencias negativas y poder evitarlas con anticipación suficiente.
A su vez, un aumento de la percepción de control, de la auto-eficacia y del dominio sobre su ambiente, incrementará su bienestar y mejorará el estado anímico del sujeto.
Cuando se presenta una situación estresante, el apoyo social actúa dando soporte, lo que a su vez, ayudaría a redefinir la situación estresante como menos dañina o amenazante. Y al disponer de los recursos aportados por su red (tanto emocionales, como instrumentales o de información) aumenta la percepción de su capacidad de hacer frente a la situación, lo cuál se ve reflejado en la auto-eficacia.
En la vejez, algunas personas mayores necesitan ayuda para realizar actividades de la vida diaria, especialmente a medida que se incrementa la edad.
Las personas mayores también son proveedoras de apoyo: Así, los abuelos, se han convertido en un verdadero soporte de los hogares de adultos más jóvenes, generalmente sus hijos, en donde llegan a asumir múltiples responsabilidades no menos importantes para garantizar el bienestar de la familia.
La participación de los mayores en la sociedad, depende de varios factores como las percepciones que tienen ellos mismos acerca de sus propias capacidades, y la información disponible respecto a las posibilidades en que pueden participar y apoyar. Es decir, el que conozcan las instancias en las que pueden colaborar, además de tener presente que su aportación es bien valorada y esperada. Actualmente, el gobierno y la sociedad civil tienden a reconocer la capacidad de las personas mayores para contribuir al desarrollo social, por lo que existen instancias en las que las personas mayores pueden contribuir e integrarse.
En la participación de las personas mayores se debe contemplar el conjunto de temas de interés de la comunidad, aplicando de este modo una perspectiva de relaciones intergeneracionales, afectivas y familiares.
El apoyo social cambia a medida que se aumenta la edad. A medida que aumenta la edad, es más frecuente que la persona mayor requiera mas ayuda práctica, instrumental y disminuya la emocional. Y en todo momento es importante reforzar su identidad a través de comentarios positivos y llenos de afecto.
En las redes de apoyo, la persona mayor tiene una participación activa para disponer de él. En una situación estresante que una persona utilice o no de una manera efectiva el apoyo social, puede ser debido tanto a la disponibilidad que tenga de ese apoyo como a las características y competencias personales para acceder y emplear ese apoyo, así como a los patrones de afrontamiento desarrollados previamente (afrontamiento activo, pasivo, basado en la resolución de problemas o basado en la emoción etc.).
Esto modifica la visión estática en la relación entre apoyo social y estrés, que pasa a contemplarse de modo dinámico como una interacción a lo largo del tiempo entre el individuo y el ambiente que le rodea, en la que el apoyo recibido va a depender no sólo del apoyo disponible, sino también de la historia previa del sujeto y de su habilidad para acceder a él, mantenerlo y utilizarlo.
La persona mayor que requiera apoyo, no debe dudar en solicitarlo a aquellos que sean cercanos a él. Es conveniente resaltar que intervienen procesos de comunicación verbal que habrá que cuidar en formas y en contenido. Hay que explicar los motivos de la solicitud, en qué consiste la ayuda y la importancia de ella.
También es pertinente recordar que mantenerse activos y compartir con otras personas actividades de diversa índole, produce una importante satisfacción y fortalece las redes interpersonales que en el momento oportuno, permitirán brindar y recibir apoyo.
El apoyo que reciban las personas mayores no sólo debe tener una connotación material o instrumental (ayuda concreta para la realización de actividades), sino que también debe tener una importante carga afectiva y de validación de la individualidad de la persona mayor. Así mismo debe reconocerse la posibilidad de reciprocidad en la compleja interacción de "dar y recibir", lo cuál es la esencia del apoyo social.
Es fundamental tener presente que las personas mayores (mientras que no estén en una situación de dependencia total), NO se les tiene que atender en todo momento, mucho menos aún menospreciarles por considerarlos poco útiles. Más bien es necesario verlos como personas que han acumulado experiencias en su niñez, juventud y madurez, y que han logrado sobrevivir en un mundo cambiante y lleno de retos, y que su saber acumulado puede brindar a las generaciones más jóvenes conocimientos y valores inestimados.
Algunas investigaciones han encontrado que los factores de tipo sociodemográfico son importantes al analizar las posibilidades de que las familias presten ayuda a las personas mayores.
Por ejemplo, el compartir el hogar con hijos guardaba relación con una buena auto-percepción de salud y una baja prevalencia de depresión.
Al parecer, el recibir ayuda de un hijo/a se relacionaba con el hecho de ser mujer, con tener más años, con el número de hijos y con compartir la misma casa con un hijo. En las transacciones de dar y recibir también se encontró que cuando las personas mayores ayudan en el cuidado de los niños pequeños, ellos tienden también a percibir que reciben mayor apoyo, lo cuál indica que la reciprocidad tiene efectos positivos en la percepción de la ayuda que se recibe.
Y en relación con lo anterior, se ha encontrado que el tener acceso y estar satisfecho con los sistemas de relaciones interpersonales en los que la persona está inmersa (ya sea familia, amigos, vecinos o de otra índole), tiene estrecha relación con el apoyo recibido y otorgado.
Es común que las familias aporten cuidados personales (ayuda en actividades instrumentales de la vida diaria) que quizá, deban considerarse más bien como una parte normal del intercambio intergeneracional. Sin embargo pueden tener consecuencias adversas para la salud y el bienestar de las personas cuando éstos son excesivos y no responden a las necesidades reales del mayor.
Así, se ha encontrado que muchas veces el apoyo puede volverse desadaptativo si la persona que ayuda tiene sus propios objetivos en mente (dar las cosas hechas más rápido), más que los objetivos de la persona a quien se ayuda. Es importante tener presente que a veces menor apoyo podría constituir más un recurso, y por el contrario, más apoyo no es siempre funcional, es más bien, "sobre cuidar" o sobreproteger y conduce a desadaptación.
El "apoyo social negativo" se puede presentar cuando los intentos por favorecer el bienestar de los mayores son excesivos e innecesarios. Aunque positivos en su intención, puede haber un impacto negativo en la salud subjetiva del mayor, que corre el riesgo de llevarle a sentimientos de minusvalía que se incrementan al saber su imposibilidad de responder recíprocamente con lo que recibe de los demás. Esto incrementa los riesgos sanitarios.
El brindar ayuda excesiva en momentos en que no es requerida (por ejemplo en actividades de la vida diaria) puede impactar en dos aspectos fundamentales. Por un lado, el proporcionar ayuda excesiva impide que la persona mayor desempeñe actividades que le permitan mantener un buen estado mental y de salud. Por ejemplo, si, en determinado momento se les ayuda de forma sistemática en el momento de pagar la compra o de realizar transacciones bancarias, se le priva de la oportunidad de ejercitar funciones cognitivas como la memoria, la lógica, o funciones matemáticas.
Otro ejemplo es llevarles siempre en coche a realizar diferentes actividades. Esto elimina el potencial de mantenerse validos ya que en ocasiones pueden prescindir de este auxilio. No hay que privarles del caminar y de realizar actividades físicas que dentro de sus posibilidades ejercitan su movilidad, equilibrio, fuerza física,
Actividades cognitivas y físicas, cumplen funciones psicológicas como el percibirse capaces y útiles (sentido de auto-eficacia), incrementan el tener control sobre su ambiente y ellos mismos (control personal) y elevan y fortalecen la autoestima, por mencionar las más comunes. Así es importante tener presente la importancia de que las personas mayores realicen actividades sin apoyo excesivo (excesivo en función de la necesidad real del mayor). Ello evitará que se sientan anulados, y además les dará incentivos para hacer tanto como les sea posible para mantener su autonomía, sin que ello signifique hacerlos sentir abandonados a sus propias posibilidades.
La carencia de apoyo puede tener efecto en la calidad de vida ya que los eventos estresantes tanto de la sociedad como a nivel psicológico, ejercerán mayor impacto en la salud, especialmente para aquellas personas mayores que no están en condiciones de vivir solas, o de manera independiente.
Para éstos últimos, el apoyo familiar es un recurso importante no sólo por razones económicas, también de salud y psicológicas. Asimismo, puede ser un medio a través del cual las personas de edad siguen ayudando a sus hijos adultos, en especial a aquellos que necesitan ayuda para cuidar de sus propios hijos o que tienen problemas económicos o de salud.
Existen diferencias entre el apoyo social objetivo y el apoyo social percibido. El primero hace referencia a los recursos, provisiones o transacciones reales a los que la persona puede recurrir en el caso de necesitarlos; el segundo destaca la percepción que tiene la persona acerca de la ayuda con la que cree contar.
La percepción de apoyo social es relevante en la medida en que la realidad que vive el individuo es fundamentalmente una realidad percibida. En este sentido, el apoyo social protege de la aparición de trastornos físicos y psíquicos.
Se ha encontrado en numerosos estudios, que tienen mayor efecto la percepción del apoyo, que el apoyo en sí mismo.
Según la Teoría de la Selectividad Socioemocional de Carstensen se establece que las personas mayores perciben el tiempo como limitado, lo que generalmente acompaña al envejecimiento, conduciendo al aumento de la importancia de objetivos basados en la intimidad y en las relaciones personales significativas y la disminución de objetivos relacionados con lograr éxitos en el mundo externo.
Diferentes estudios señalan el efecto de las relaciones sociales sobre aspectos relacionados con la salud como la supervivencia, menor riesgo de morbilidad, limitaciones funcionales, discapacidad, mayor recuperación tras episodios agudos e incluso tras incapacidad y menor riesgo de depresión y deterioro cognitivo. Existe una relación positiva entre la salud percibida y el tamaño de la red social, de manera que cuanto peor es la salud percibida por la persona mayor más reducida es su red social. También existe una relación negativa entre el nivel de discapacidad y el tamaño de la red social, concretamente, a mayor nivel de discapacidad menor es el tamaño de la red social.
Tener una red social proporciona acceso a información y recursos, facilita la toma de decisiones, aumenta las relaciones interpersonales, la ayuda instrumental y la emocional y favorece la vinculación social, la valoración y la satisfacción. Todos estos aspectos influyen promoviendo estilos de vida saludables y la utilización de cuidados para el bienestar, mejora aspectos psicológicos como la autoestima, la autoeficacia, el control y la competencia personal y mejora el funcionamiento de sistemas orgánicos como el sistema inmune y el cardiovascular. Todo ello provoca como resultado efectos positivos sobre la salud.
Hace referencia al grupo de personas con las que uno mantiene relaciones interpersonales y a los vínculos que se establecen en función del número de miembros, frecuencia de contactos, diversidad de vínculos, reciprocidad o intimidad.
Los resultados de diferentes investigaciones han demostrado que esto no es así, sino que cada componente puede tener un efecto distinto.
Los investigadores no parecen ponerse de acuerdo. No existe un instrumento único sino una variedad importante de escalas para hacerlo.